Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 48
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Capítulo 48

Sol

Luke estaba en su puerta dos horas más tarde, vestido con la indumentaria menos estilosa de Greg Knight hasta la fecha y con una sonrisa traviesa que compensaba absolutamente la falta de elegancia en el vestuario.

—Siento venir así —le dijo, consciente de su polo blanco mal ajustado metido dentro de unos pantalones chinos color granate—. Pero vengo con regalos.

Le tendió una botella de Aglianico del Vulture.

—Me importa cero la ropa.

Lo instó a entrar y dejó la botella en el banco zapatero del estrecho vestíbulo de su casa.

—No te creo —dijo él, casi desafiante, mientras Sol se apresuraba a cerrar la puerta.

—¿Puedes callarte un segundo?

Se puso de puntillas, llevó la mano a la mandíbula gloriosamente barbuda de él y buscó sus labios.

—¿Mejor? —preguntó él tras unos cuantos minutos de urgente reencuentro.

—Mejor —admitió ella, apenas molesta; las palabras habían sido mínimas, pero interferían con la capacidad de besarse—. Pero no perfecto.

Agarró aquella camisa lamentable que llevaba puesta Luke, la sacó del pantalón mientras lo atraía hacia sí y dejó que sus labios encontraran el último punto en el que habían estado en la boca de Luke, para después avanzar por el contorno de su cuello y clavícula.

—¿Tienes mucha hambre? —consiguió preguntar, separando la boca de su cuerpo solo un instante.

—¿De comida? —respondió él con una sonrisa que solo podía describirse como canalla.

— Mare meva . ¡Tú y los juegos de palabras!

—Sabes que me encanta un poco de wordplay , sí.

En ese momento era puro magnetismo, sex appeal y belleza.

—Si hablabas de comida, puedo esperar.

—Perfecto.

Acabaron subiendo las escaleras. Sol siempre había detestado la estrechez empinada de aquellos peldaños, pero, por lo visto, escondían todos los recovecos ideales para que él jugueteara con la piel sensible de detrás de sus lóbulos.

También parecían casi diseñadas para que ella pudiera ir quitándole meticulosamente cada prenda horrenda que llevaba puesta.

Sus cuerpos se habían reconocido cuando Sol lo había besado abajo, pero una vez desnudos, se encontraron de una forma distinta, más profunda.

Sol estaba más relajada esta vez, más segura —no solo de sí misma, sino también de él—. Sabía que podía confiar en Luke. Completamente.

Acalló todas las voces dentro de su cabeza que le decían que debería preocuparse por su carrera, su imagen pública, su futuro e incluso su corazón; que ese no era un buen momento para una relación, para un flirteo, para un compromiso, ni siquiera para sexo.

Estaba presente. Su único objetivo era dar y recibir placer.

···

Estaban sentados en la cocina de Sol. La botella de Aglianico del Vulture estaba abierta y generosamente servida en dos copas de vino; los restos de la selección take-home de ensaladas y salmón a la parrilla de Ottolenghi seguían sobre la mesa.

—Divya ha descubierto la identidad del hombre misterioso —le contó Luke.

Estaba devorando la reserva de galletas de chocolate que Sol había comprado esa tarde en la sucursal de Spitalfields del mismo restaurante y deli donde había comprado la cena—.

Ha estado en contacto con le enlace creative de Sara Daniels y han reconocido al tipo que estaba tomando café con Oliver Green el día que lo seguiste.

—¿Quién es?

Sol dio un mordisco a una de las galletas, aunque tenía una estricta política de no comer bollería ni azúcar entre semana.

—Un vicepresidente sénior de contenidos de ficción en Meshflixx que se llama… déjame mirar mis notas.

Se levantó para salir de la cocina y, al hacerlo, trazó con los dedos la silueta desnuda de los hombros de Sol. Una descarga eléctrica recorrió todo el cuerpo de ella.

—Eduardo Callaghan —gritó Luke menos de un minuto después, desde lo que parecía ser la entrada—. Eduardo Callaghan —repitió con un volumen más normal al regresar a la cocina.

Se sentó en su ya oficialmente habitual sitio: uno de los extremos de la mesa. Un lugar que Sol estaba segura que él había elegido porque le daba acceso directo a su oreja, por si algo necesitaba ser susurrado.

—¿Por qué iba Oliver a reunirse con un alto cargo de Meshflixx? Y encima del departamento de ficción televisiva. Oliver siempre ha presumido de que solo trabaja en documentales de largo formato.

El estado semidesnudo de Luke hacía casi imposible pensar con claridad. Llevaba bóxers ajustados y un batín largo de seda de ella que le quedaba algo pequeño.

—¿Quizá su padre le consiguió la reunión? —preguntó Luke.

—Tienes razón.

Teniendo en cuenta que Luke llevaba el batín negro y rosa completamente abierto, no era raro que Sol hubiera pasado por alto algo tan evidente.

Para hacer las cosas aún peor, Luke no solo mostraba pecho, abdominales y unas piernas musculadas; también estaba enseñando hombro, porque el batín se le había deslizado por el brazo izquierdo.

Y como él le había robado su prenda favorita para ponerse al levantarse de la cama y sentirse sexy, Sol se había visto obligada a ponerse un camisón vintage sugerente.

—Mark es estupendo, sí, pero eso no implica que no pueda hacerle un favor a su hijo, aunque él probablemente sepa mejor que yo que Oliver carece por completo de talento —dijo ella—.

¿Crees que puede tener algo que ver con el artículo que leí sobre Mark trabajando en proyectos de Meshflixx?

A lo mejor el reportero se equivocó y el que va a trabajar para la plataforma no es Mark, sino Oliver.

—Divya está investigando los motivos de la reunión. La presencia no declarada de Oliver en el estudio de Josie la noche del robo es algo sospechosa —dijo Luke—. Aunque también podría ser que no le apeteciera que lo machacaran ese día.

—Podría ser, supongo. ¿Puedes darle las gracias a Divya de mi parte por todo lo que está haciendo? Fue reconfortante hablar con ella hoy.

—¿Más reconfortante que hablar conmigo? —Luke arqueó una ceja.

—Solo porque ella no estaba flirteando conmigo todo el rato.

Y no sentí que tuviera que medir cada palabra que decía —respondió Sol—.

Tienes que admitir que esta investigación ha interferido con lo nuestro desde el principio.

Y viceversa. No parece que consigamos hacer bien ninguna de las dos cosas.

—Creo que nos estamos aplicando bastante en ambos frentes —dijo él, con una sonrisa insinuante—. Y estamos haciendo progresos palpables en lo que respecta a…

Señaló hacia ella y luego hacia sí mismo, repitiendo el gesto rápido que ella había utilizado dos días antes.

—Este vino está delicioso, pero estoy borracha —dijo ella entonces—. ¿Pasamos al té?

—Si estabas intentando esquivar mi comentario sobre el progreso sexual y sentimental, te has equivocado de tema —la miró intensamente mientras saboreaba otro sorbo—. El té es una palabra cargada de significado para nosotros, ¿recuerdas, cara ?

—Oh, ya lo sé. ¿Quién ha dicho que estuviera intentando esquivarlo?

Sol se sentó a horcajadas sobre los muslos desnudos de él y deslizó el batín para dejar totalmente al descubierto aquel hombro sugerente.