Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 35
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Capítulo 35

Luke

—¿Recuerdas el póster que pensamos que parecía un diseño de Martha Broch? —le preguntó Divya a Luke cuando él llegó a la oficina de T&T aquella tarde—. Puede que fuera porque estaba hecho para parecer un diseño de Martha Broch.

—¿Qué quieres decir? —respondió él, absorto en su teléfono. Estaba revisando su calendario de vigilancia para el resto de la semana.

—Estaba leyendo la reseña que nuestra Stringer escribió sobre la primera temporada de la serie.—la mención de Sol llamó la atención de Luke—. Le gustó, pero comenta que The Privateers se ha visto envuelta en una controversia y enlaza a un artículo donde lo explican todo.

—¿Qué controversia? ¿El hack de la cuenta de Twitter?

—No, algo sobre los créditos iniciales y un póster.

Al parecer los generaron con IA y eso no sentó bien en la comunidad creativa.

En su momento, Meshflixx dijo… —Divya consultó un artículo en su móvil para leerlo textualmente—: “La inteligencia artificial es solo una herramienta más dentro del amplio abanico de recursos empleados por los artistas que participan en la creación de la serie”.

Pero es casi como si la hubieran usado precisamente para que se pareciera al estilo de Broch, ¿eh?

—¿Por qué no me dijo nada sobre esto?

—¿Quién? ¿Martha? ¿También la estás entrevistando? —preguntó Divya, confundida.

—¿Qué? No —dijo él, dándose cuenta de que no se había expresado con claridad—. Me refería a Sol. Hablamos de The Privateers el otro día y no mencionó nada de esto, pero está claro que lo sabía.

—Puede que se le olvidara. Estoy segura de que no recuerda todo lo que escribe —parecía una explicación razonable. ¿O era que Luke quería creer que lo era?—. Pero no me importa si Martha organiza fiestas de cumpleaños y sigue siendo súper amiga de su ex: tiene un motivo —añadió Divya.

Sol

El taxi desde el aeropuerto dejó a Sol en casa poco después de las nueve de la noche.

Se dio una ducha larga, se preparó una tortilla de kale , llamó a su madre, llamó a Laia, intercambió muchos mensajes con Lola hasta pensar que una llamada hubiera tenido más sentido.

Estaba decidiendo si seguir haciendo cosas o irse a la cama con la última novela emocionalmente devastadora de Sally Rooney cuando se dio cuenta de que Luke le había dejado un mensaje de voz.

—Bienvenida a Londres. No te diré que espero que hayas tenido un vuelo agradable porque sé que eso no es posible. Estaré trabajando hasta tarde. Escríbeme si te apetece ponernos al día —decía él.

Estaba de humor para charlar con él y le escribió enseguida, sin pensar mucho en la hora que era.

Sol Novo

Acabo de escuchar tu mensaje. ¿Sigues trabajando?

Envió el mensaje y empezó a deshacer la maleta, aunque la sola idea de poner una lavadora la agotaba.

Volvió a debatirse entre intentar dormir o no: las pautas sobre cómo mitigar el jet lag siempre le habían resultado confusas, incluso después de décadas de supuesta experiencia en el tema. Entonces recibió el mensaje de Luke.

Luke (Detective sexy)

Acabo de terminar por hoy.

Me alegra que escribas. Hace tiempo que quería preguntarte algo.

Se sintió intrigada.

Luke (Detective sexy)

¿Asumo que me has perdonado?

Sol sonrió para sí. En realidad no había pensado demasiado en el engaño de él desde el día del viaje a Harpenden. Nunca había sido rencorosa.

¿Lo había perdonado? Se había enfadado al principio, especialmente la noche en que él por fin le confesó toda la verdad sobre su verdadera profesión, pero el enfado no le duró. Muy pronto estuvieron ambos metidos de lleno en el misterio que él investigaba y Sol se sintió demasiado intrigada por él.

Y aunque sus últimas conversaciones y mensajes habían tenido un tono amistoso y con frecuencia con flirteo incluido, Sol agradeció que él quisiera asegurarse de que realmente lo había perdonado.

Sol Novo

Puedes asumirlo, sí. Inexplicable, pero cierto.

Luke (Detective sexy)

¿Te importa si te llamo?

Si es muy tarde y prefieres hablar mañana, dímelo.

Miró la hora y vio que eran casi las doce.

Aunque no tenía el menor sueño —seguía en horario californiano y además había dormido siete horas en el avión—, lo sensato sería acostarse y dejarlo todo para el día siguiente.

Pero no parecía estar tomando decisiones sensatas últimamente.

Lo llamó ella misma. Él respondió tras el primer tono.

— Ciao, bella. Me alegra que estés de vuelta —dijo con voz profunda, acompañada de un leve ruido de fondo que a Sol le hizo deducir que Luke probablemente iba caminando por la calle.

— Hola —respondió Sol. No estaba del todo segura de cómo continuar la conversación, pese a haber sido ella quien la hubiera iniciado.

Era tarde y estaba llamando a un hombre que le había mentido y que llevaba flirteando con ella casi desde el primer momento en que se conocieron.

Además, ella era una Gen X joven intentando comunicarse con un millennial también joven.

Si algo había aprendido tras años leyendo artículos de clickbait , era que esas dos generaciones no se entendían demasiado.

—Gracias por perdonarme —dijo él, con cautela. No estaba en plan flirteo. Sonaba tan serio como cuando le confesó la verdad.

—No vuelvas a mentirme —dijo ella con firmeza, queriendo dejar claro que hablaba en serio.

—No lo haré —respondió y ella le creyó—. Sé que es tarde —añadió, con un tono mucho más travieso.

—Estoy tan descolocada por el jet lag que ni siquiera sé qué hora es —dijo. Y, en cierto modo, era verdad.

—¿Quieres tomar algo? —preguntó él—. Podemos vernos por tu barrio si te va mejor. Ya estoy en movimiento, de todos modos.

—Es demasiado tarde. Estoy demasiado deshidratada del vuelo para beber alcohol y no me apetece salir —dijo. Lo que no significaba que no quisiera verlo—. Sé cómo puede interpretarse esto, pero no lo malinterpretes: ¿quieres venir a mi casa? A tomar té.

—¿Solo té? —preguntó él.

—Supongo que también podría ofrecerte unas nueces de macadamia hawaianas.