Capítulo 16
Sol
Sol tomaba el sol matutino mientras desayunaba en la terraza de su ático. Había decidido mantenerse alejada del móvil a propósito y contemplaba el cielo azul salpicado de colinas cuando oyó el tono de un mensaje entrante. No pudo resistirse a mirarlo. Adiós al desayuno sin pantallas.
Luke Contadino (DAM)
Ciao, ¿puedo llamarte? Es por trabajo.
¿ Por trabajo ? Se dio cuenta de que en realidad no sabía a qué se dedicaba Luke. Lo de banquero o abogado corporativo había sido solo una de sus suposiciones prejuiciosas cuando lo conoció en Londres. Pero aquí, de alguna forma, él desprendía otra energía.
Sol Novo
Estoy libre durante los próximos diez minutos, más o menos.
Respondió al teléfono después de un par de tonos.
—Hola —dijo—. Me tienes intrigada.
—Hola. Siento molestarte tan temprano.
No sonaba nada arrepentido, pensó Sol, y se preguntó si él estaba tan encantado de hablar con ella como ella de oír su voz.
—En circunstancias normales te estaría mandando un mensaje para decirte lo bien que lo pasé ayer.
—Ajá —acertó a responder.
¿Circunstancias anormales? ¿Acaso no lo había pasado bien? ¿Y por qué le importaba, si ya había decidido que Luke Contadino no era un camino que quisiera recorrer en este momento tan enrevesado de su vida?
—Y lo pasé genial, de verdad —aclaró él.
¿Sonaba algo nervioso? Sol estaba decidida a mantenerse reservada, al menos hasta entender qué estaba pasando. Al fin y al cabo, el desayuno todavía no la había despejado del todo y su mente necesitaba un poco más de lucidez.
—Es solo que ahora podría venirme bien tu conocimiento —continuó él.
—Puedo mandarte otra docena de recomendaciones de restaurantes, museos y tiendas si las necesitas. Ningún problema.
—No, no me refería a eso. Hablaba de tu experiencia en el mundo del entretenimiento —dijo y sonaba serio—. ¿Qué opinas si te digo que la publicista de nuestro estudio de pilates, Lashana, lleva las relaciones públicas de la diseñadora de títulos de crédito que también acude a clases allí, Martha?
—¡No me digas que estás con eso otra vez!
A Sol le encantaban las novelas de misterio, pero quizá porque nunca había sido muy fan del true crime , no entendía del todo la fijación de Luke con el robo del guion de The Privateers en el estudio de Josie.
—¿Con qué estoy otra vez? —preguntó él.
—Con lo de intentar resolver un misterio. No es ningún secreto que Martha y Lashana trabajen juntas. Fue Martha quien le habló del estudio a Lashana y la llevó un día para que probara una de las clases de Josie y viera si le apetecía apuntarse.
—¿Y el hecho de que cuando Sara y Bryana dejaron a Agatha se pasaran a la misma agencia que también representa a Martha?
—Estoy muy impresionada con tu nivel de investigación —le dijo—.
Solo hay seis o siete grandes agencias de representación.
En el fondo, es cuestión de probabilidades.
Además, creo que Sara y Martha estaban saliendo cuando Sara y Bryana consiguieron su gran oportunidad, así que puede que fuera Martha quien se las presentara a su agente.
—¿Saliendo? —preguntó Luke.
—Ajá, es información pública. Busca “Martha Broch y Sara Daniels” y verás un montón de fotos de las dos cogidas de la mano y monísimas en alfombras rojas.
—¿Y ya no están juntas?
Sol tenía que admitir que sentía cierta debilidad por el cotilleo.
—No lo creo, pero ambas son bastante discretas y trabajan detrás de las cámaras, así que no es que aparezcan mucho en actos públicos ni vayan haciendo declaraciones sobre su vida sentimental.
—En cualquier caso, todo este grupo está conectado entre sí —dijo él.
—Claro que sí. En el estudio hay que conocer a alguien para que te dejen entrar. No me digas que Josie te aceptó sin una recomendación.
¿No habría convencido a Josie solo con su buena planta, verdad?
Luke
Luke volvió a maniobrar con cuidado en una conversación que podía comprometerlo.
—No, no lo hizo —contestó. Thompson había pedido un favor a un antiguo cliente con contactos en el sector audiovisual para conseguirle la plaza a Luke en el estudio de Josie.
—Ya me lo imaginaba. Bueno, si eso era todo, debería irme preparando —dijo Sol.
—Espera, una última cosa, totalmente aparte. ¿Hay alguna posibilidad de que quieras verme hoy?
Un segundo de silencio lo dejó conteniendo la respiración.
—Tengo varias cosas que hacer y una cena con mis padres que no puedo seguir posponiendo —dijo. Él casi podía oírla debatirse internamente sobre si decir que sí—. Quizá podría tomar algo después de cenar…
—Probablemente vuele de vuelta a Londres mañana por la mañana y me encantaría verte otra vez antes de irme de tu ciudad.
Ya había informado a Thompson y Thomson de su intención de marcharse de Barcelona.
Hasta el momento no había encontrado nada sólido que relacionara a Sol con el caso, más allá de apariencias superficiales.
Una parte de él quería dejar de buscar. Estaba esperando la aprobación de sus jefes, pero no preveía mucha resistencia en cuanto se dieran cuenta de cuánto estaban pagando solo por el hotel.
—Podría quedar a partir de las nueve y media si es por el mismo barrio donde nos vimos la primera vez —dijo Sol.
—¿En el sitio chic de gin-tonics sin aceitunas ni patatas?
—Sí, por esa zona, pero en otro bar. Te mando opciones luego por mensaje.
—Tú eliges, allí estaré. Pero dime, ¿a qué hora cenas si puedes quedar después de las nueve y media? —bromeó él.
—¿Qué quieres que te diga? Mis padres son mayores y les gusta cenar pronto. No deberías seguir su ejemplo.
Luke tenía otra cita con Sol.