Sospechosamente tuya (La serie de misterio y romance de Sol y Luke 1) Capítulo 7
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Capítulo 7

Sol

Hasta el momento, Sol estaba teniendo una estancia gloriosa.

Había aterrizado tarde la noche anterior, cogido un taxi y recordado de inmediato la falta de cortesía que tan a menudo caracterizaba a sus compatriotas.

Debía de estar especialmente nostálgica, porque no solo no le molestó que el taxista intentara alargar el trayecto más de lo necesario hasta su destino: casi le resultó reconfortante.

Sintió enseguida el ritmo más pausado de la ciudad mediterránea, más pequeña y relajada. Barcelona seguía siendo una gran ciudad, pero una en la que uno podía, de vez en cuando, pasear a otro ritmo.

Aquella mañana se había despertado, había caminado hasta la pastelería Oriol Balaguer que habían abierto a pocas calles de su casa, había comprado un croissant y ahora lo devoraba mientras se bañaba en el sol matinal que iluminaba la terraza de su ático pequeño pero espléndidamente luminoso.

Desde allí arriba la ciudad parecía otra: más lenta, más auténtica.

Se podía espiar a los vecinos mientras regaban sus limoneros u olivos, cuidaban sus huertos urbanos o simplemente tendían la ropa.

El mapa entero de la ciudad se desplegaba ante ella.

Desde su terraza se veían el Tibidabo, las colinas del Carmel y la Sagrada Família y nunca se cansaba de mirarlos.

Había conseguido aquel piso de dos habitaciones y un baño unos años antes, seducida por su ubicación en pleno Eixample y por las vistas.

Desde entonces había hecho reformas importantes.

Ahora tenía un baño y medio y una sola habitación de buen tamaño.

También había optado por una cocina de concepto abierto que se fundía con el comedor y el salón, en abierta rebeldía contra los planos tradicionales barceloneses.

Varios miembros de su familia —todos expertos en dinero— habían puesto el grito en el cielo al principio y solo aprobaron las reformas cuando vieron el resultado final.

Después le informaron de que lo inteligente sería vender el piso, sacar beneficio e invertir en algo más grande en un barrio más tranquilo. No les hizo caso.

También le habían sugerido que alquilara el piso mientras estuviera fuera, que era la mayor parte del año.

Tampoco hizo caso. Conservaba allí algunos libros y ropa de su juventud, además de varios recuerdos familiares y no soportaba la idea de que un desconocido rebuscara entre sus cosas, entre una parte de su vida, sin que ella se enterara.

Además, le gustaba la idea de tener el apartamento listo para cuando quisiera volar a casa.

No había resuelto aún el problema de no tener un trabajo remunerado, pero, de algún modo, el simple hecho de estar allí la hacía sentirse menos estresada.

Siempre había tenido una mentalidad poco convencional, tanto a la hora de seguir su propio camino como en lo referente al dinero.

Mientras daba otro sorbo a su té, miró a su alrededor y sintió algo parecido a la satisfacción.

Solo esperaba poder conservar tanto su piso en Barcelona como su casa en Londres, pese a su falta de instinto financiero y a las pocas perspectivas profesionales.

Luke

—Ha huido del país —anunció Thompson con aire triunfal al entrar en la oficina aquella mañana, sosteniendo su flamante teléfono de última generación.

—¿Perdón? —respondió Luke cuando comprendió que su jefe no estaba haciendo un comentario al aire, sino dirigiéndose directamente a él.

Llevaba las dos últimas horas intentando averiguar quiénes seguían siendo clientes de Agatha.

Por ahora solo tenía dos nombres y ninguno de ellos había trabajado con regularidad en los últimos años.

—La Stringer ya no está en el Reino Unido —proclamó Thompson con la misma pompa que antes.

—¿Dónde está? ¿Cómo te has enterado? —preguntó Luke, quizá con una energía excesiva.

Aún no había tomado su segundo té de la mañana e intentaba compensar el sueño.

También se sentía decepcionado consigo mismo.

¿Cómo podía alguien tan inepto como Thompson haberse enterado de que Sol había huido cuando él no se había dado cuenta?

—Está en Barcelona. La sigo en Instagram —Thompson le mostró en el móvil la foto de una baldosa, con el dibujo de cuatro cuadrados con cuatro círculos en su interior.

Además del nombre de usuario de Sol, la única palabra en inglés que acompañaba la imagen era “ Home ”.

Luke estaba convencido de que el detective sénior la seguía desde su cuenta personal, sin darse ni cuenta de que así ella podía saber que la vigilaban. Pero también se reprochó no haber pensado él en crear una cuenta falsa y controlar los movimientos de ella de esa forma.

Estaba inusualmente disperso con aquel caso. Por suerte, Thompson estaba tan encantado con su propio descubrimiento que no se dio cuenta de que Luke debía haber sido quien hiciera la vigilancia en redes sociales.

No podía permitirse más lapsos de concentración si quería conservar su empleo.

Y, aunque sabía que T&T empezaría pronto a reducir la investigación en respuesta a la petición de Meshflixx de rebajar la factura, aún no entendía por qué la plataforma de streaming los había contratado en primer lugar.

¿Qué sentido tenía investigar el robo de un guion que ya se había filtrado en Internet?

Pero Thompson no ofreció explicación alguna. En lugar de eso, sorprendió a Luke con una petición de lo más inoportuna.