Capítulo 14Drew
CAPÍTULO CATORCE
Drew
—¿ Q ué nos piden que cambiemos? —dice Logan desde la silla de la cabecera de la mesa de juntas. Solo estamos él y yo, y los planos están desplegados ante nosotros.
—Logan, ya te lo he dicho —clavo el pulgar en el alzado frontal—. Hay que rebajarlo por aquí unos quince pies. La comisión histórica no quiere que se vea una urbanización moderna desde más arriba de la costa, así que ahora tenemos que reubicar el restaurante o replantear el diseño por completo.
Le estoy ladrando, pero no puedo evitarlo. Desde que me fui de casa de Skyla la semana pasada, he estado de un humor de perros.
Sé que es más joven que yo, pero no se me ocurrió que pudiera ser virgen.
¿Por qué iba a darle algo tan especial a un capullo como yo? Me da muchísima rabia que no confiara en mí lo suficiente como para decírmelo antes de que le metiera la polla.
Vale, mi enfado se compensa en parte por lo honrado que me siento, y mi ego está dando volteretas porque ella me haya bendecido con eso, pero aun así, nadie olvida su primera vez, y yo no merezco que ella me recuerde.
Debería haberme dado cuenta antes. Estaba tan gloriosamente estrecha que me aterrorizaba correrme nada más entrar en ella. Y lo peor de todo es que ni siquiera sé si disfrutó. Vale, después estaba sonriendo con ganas, me llamó Dios y gritó mi nombre, pero ¿quizá es lo que pensó que debía hacer?
No. Disfrutó de lo lindo.
Y yo también.
Pero no tuve la oportunidad de hacerlo especial; simplemente me la follé sobre la encimera porque estaba tan ansioso que no pude esperar a llevarla al dormitorio o encender unas velas. Si hubiera sabido que era su primera vez, lo habría hecho de otra manera. Habría ido más despacio.
Pero ya es tarde. Su virginidad no tiene vuelta atrás y nunca podré borrar el recuerdo de su cara mientras se deshacía sobre mi polla.
Ya me estaba costando lidiar con el hecho de liarme con una mujer con la que me llevo años de diferencia, ¡y ahora esto! Skyla es amiga de mi hija. Vive y trabaja en el complejo vacacional de mi hermano, y no me cabe duda de que me la encontraré por todas partes al menos durante el próximo mes.
Y no he podido dejar de pensar en ella.
—Vale —dice Logan despacio, examinando mi expresión—, entiendo que es un inconveniente, ¿pero no has superado este tipo de problemas antes?
—Nunca he tenido este problema en particular —digo, dejándome caer en una de las sillas de cuero.
—Esto no va de planificación. ¿Por qué no me dices cuál es el verdadero problema? ¿Tiene algo que ver con el moratón que tienes en la cara?
Le lanzo a Logan una mirada de «métete en tus asuntos» antes de hundir las manos en mi pelo y tirar con la fuerza suficiente para sentir dolor.
—¿Le pediste perdón a Skyla? —insiste Logan—. ¿Es por eso por lo que tienes el moratón?
Le miro fijamente, frunciendo el ceño. —Sí, le pedí perdón y no, ella no me pegó un puñetazo.
—¿Aceptó tus disculpas?
—Creo que sí. — Quiero decir, estaba de acuerdo con que le quitara la virginidad, así que supongo que me perdonó por decirle que el beso fue un error.
—¿Callie está bien?
—Callie está bien. Encima de mí, como siempre. Quiere que le busque clubs, aficiones y un peluquero... ¡mierda! Se me ha olvidado pedir el maldito número de la peluquería.
—¿Así que hoy me estás tocando las narices porque no tienes el número de una peluquería? Le pediré a mi asistente que busque uno si ese es tu problema.
—No. Es que... creo que la he vuelto a cagar. Pero peor esta vez.
Logan sonríe con suficiencia.
—¿Qué?
Se muerde el interior de la mejilla para intentar contener la sonrisa.
—Nada, es que no estoy acostumbrado a que mi hermano mayor meta la pata.
Normalmente eres tú el que lo tiene todo bajo control.
¿Qué es lo que te hace fallar? Sé que puedes manejar la planificación del complejo. Así que, ¿qué, o más bien quién es?
En ese momento, Skyla, vestida con una especie de blusa de seda que cae sobre sus tetas perfectas como si fuera a resbalar al menor contacto, pasa por delante de la pared acristalada de la sala de juntas.
Va flanqueada por un tipo con uniforme de mantenimiento y, cuando me ve, se queda de piedra.
El arco de sus labios se tensa mientras abre la boca y luego desvía la mirada, echándose el pelo hacia un lado para que no pueda verle la cara.
—Qué raro. Mi jefa de RR. HH. parece estar evitando el contacto visual contigo, hermano. ¿Te importa explicar por qué?
Logan junta las yemas de los dedos sobre la mesa y espera.
—Vale, te lo diré. Me la follé. No sé qué me pasó.
En un momento nos estamos besando en el ático, al siguiente estoy en su puerta con una bolsa de donuts porque, fíjate tú, quería ver si estaba bien, y lo siguiente es que mi polla está...
—No termino la frase. Logan puede ver exactamente hacia dónde va esto y no quiero a nadie imaginándola así.
Esa imagen es solo para mí. Y de ninguna manera voy a compartir con él que fui el primero; algo que todavía me tiene maravillado.
—¿Y el problema con eso es...?
—El problema es que es prácticamente ilegal. Dice que no busca nada serio, lo cual es bueno porque yo no estoy en situación de asumir más, ya tengo bastante con Callie.
Logan se recuesta en su silla, golpeando molestamente su bolígrafo contra la caoba.
—No es menor ni ilegal. Estás buscando excusas para no involucrarte y entiendo por qué, pero Skyla es una mujer adulta de los pies a la cabeza que puede tomar sus propias decisiones...
—¡Está más cerca de la edad de Callie que de la mía!
—Vaya, ¿en serio? —El cabrón sonríe de lado—. Obviamente has echado cuentas. Has estado sopesando los pros y los contras, ¿verdad?
Niego con la cabeza con amargura, aunque la respuesta es sí. —Los números dicen que no.
—Si tú lo dices —responde Logan—. Entonces, ¿cómo habéis quedado? No debe de haber sido muy agradable si hoy no está dispuesta ni a mirarte.
—Me dijo que me fuera. Le pregunté si quería que me quedara a dormir abrazados o lo que fuera, me pareció lo correcto, pero me dijo que me fuera.
Logan frunce el ceño. —¿Te dijo que te fueras? ¿Le diste un beso de despedida o... no sé, un abrazo?
—No. Me acompañó a la puerta y me dijo: «gracias por los donuts».
—¿Gracias por los donuts? —Logan estalla en carcajadas y mi rabia amenaza con desbordarse.
—Vete a la mierda, Logan. Ya me siento bastante mal.
Cuando termina de reír, extiende la palma de la mano a modo de disculpa. —A ver si lo he entendido bien: te liaste con ella, la perseguiste hasta su casa —con donuts—, te la follaste y luego te fuiste sin apenas hablar de si volveríais a veros.
Asiento. Suena incluso peor en voz alta que en mi cabeza. A eso hay que añadir que me largué cuando descubrí que le había quitado la virginidad, y estoy bastante seguro de que eso me hace peor que el mismísimo diablo. —Soy un capullo. No fui allí con la intención de follármela, simplemente pasó.
—Pero ella quería, ¿verdad?
—Sí, joder, ella quería. No la obligué...
—Sé que no lo harías. Entonces, es el final lo que has fastidiado. Eso tiene solución. Ve a explicarle que no estás seguro de querer una relación.
—Lo sabe. Ya se lo he dicho. Me dije a mí mismo que nos estábamos desahogando, pero quizá ella sí quiere algo más. —Una mujer tan preciosa como ella, que guarda su virginidad, ¿por qué otra razón la desperdiciaría con un idiota como yo si no estuviera buscando algo a largo plazo?
—Sí. Es que eres irresistible. —Logan pone los ojos en blanco—. Sabes, Skyla es querida por casi todo el mundo aquí. Hasta el repartidor que trae el papel higiénico se pasa por su oficina cada semana para tirarle los tejos. No es que seas su única opción.
Un sabor amargo como la bilis me inunda la garganta. —Logan, no estás ayudando. —La idea de las manos de otro tipo sobre ella me hace sentir ganas de matar.
—Solo digo que habría cosas peores que salir con ella, y si decides no hacerlo, ella pasará página porque tiene otras opciones.
Mejores opciones.
—No voy a salir con nadie y estoy intentando no pensar en sus otras opciones.
Ahora, si has terminado, podríamos trasladar el restaurante aquí, con vistas al campo de golf.
—Señalo, sin dejar de pensar en la posibilidad de que Skyla tenga otras opciones—.
O podríamos ponerlo aquí, junto al jardín japonés.
De hecho, sí, eso es lo que haremos. Irá junto al jardín, así queda una distancia agradable entre el club y el restaurante.
—Enrollo los planos y me los coloco bajo el brazo.
—Me encanta trabajar contigo, hermano —Logan sonríe—. ¿Lo tienes todo listo para el sábado?
—¿Sábado?
—La fiesta de compromiso. —Pone una cara como si fuera a vomitar.
—Ah, sí, recibí el correo ayer. Allí estaremos.
—¿Cuando dices estaremos...?
—Callie y yo. ¿Dijiste que podían venir niños, no?
—Por supuesto, Callie está invitada. Hablando de niños, Dana y yo hemos invitado a Skyla.
Le lanzo una mirada furiosa y Logan se ríe entre dientes, luego se levanta y me da una palmada en la espalda con amabilidad.
—Solo te estoy tomando el pelo, hombre. Es adulta. Pero está invitada. Skyla ha trabajado para mí desde que me hice cargo de este lugar, así que me parece lo correcto.
Me encojo de hombros. —Es cosa tuya y de Dana a quién invitáis...
—Podrías pedirle que fuera contigo. Skyla no conocerá a mucha gente, y le vendrá bien tener algunas caras amigas con las que pasar el rato.
—No. No. No —digo, negando con la cabeza para dar más énfasis—. Es mejor que la deje en paz. Se acabó. Finito. Kaputt.
—Bueno, si estás seguro. Pero Dana ha invitado a un montón de gente del equipo de natación de ese colegio privado de élite al que fue. Habrá otras opciones con las que Skyla podrá socializar en la fiesta.
Me pellizco el puente de la nariz para frenar el dolor de cabeza que se avecina.