Capítulo 9Skyla #4
—No. Es algo bueno. He visto a Drew antes y ha aclarado las cosas.
No está abierto a salir con nadie. Ni conmigo, ni con ninguna.
Y estoy de acuerdo hasta cierto punto. No voy a salir con otra persona que viva en el complejo, así que es bueno que hayamos puesto las cosas en claro.
—Recuerdo cómo escuchaba y lo fácil que era hablar con él—.
Vamos a ser amigos. Me gustó hablar con él, y terminé contándole esas cosas sobre mi madre y no me juzgó. Fue... encantador.
—¿Encantador?
Me muerdo el labio un segundo, sabiendo exactamente por dónde va a llevar Jessie esta conversación. —Encantador, como amigo. No vamos a ser nada más que amigos. Sigue siendo un chico Blingwood.
—Pero en realidad no es un miembro del personal de aquí. Vale, está diseñando el nuevo complejo. Pero no forma parte de la plantilla habitual del resort.
—Es el hermano de mi jefe y tiene el encargo de hacer el diseño. Es personal por delegación y por sangre. Eso está lo bastante cerca de la zona de peligro.
—¿Zona de peligro?
Bajo la voz. —Las relaciones con el personal son malas... para mí, al menos. —Aunque la mayoría de los demás empleados aquí parecen ser capaces de hacer que funcione, yo, por lo visto, no—. Ya he estado ahí, ya lo he hecho y todavía tengo cicatrices de las quemaduras.
Recogemos nuestra comida y yo cojo un trozo de tarta del camarero, que me conoce lo suficiente como para tenerme una porción guardada, y nos sentamos. Me aseguro de sentarme de cara a Mike y Jenny para que Jessie tenga que estar frente a mí.
—¡Estoy harta de hombres que no tienen respeto y aún menos decencia! —sisea ella, y me pregunto si parte de su comentario estará relacionado con su propia experiencia con el padre de Macy.
—Puedes relajarte. Ese capítulo ha terminado.
He pasado de Mike, y lo de Drew estaba muerto antes de empezar.
Estoy pensando en empezar un nuevo hobby.
Ya paseo a los perros de la señora Blingwood a la hora del almuerzo, así que tendrá que ser algo que encaje con eso. ¿Qué te parece, yoga o pilates?
Jessie pone los ojos en blanco. —Paso. Creo que lo que necesitas es un buen polvo.
Suelto una risita con la boca llena de albóndigas y niego con la cabeza. —Lo que necesito es mantenerme ocupada. Quizá conozca a alguien de forma natural en pilates, pero no me voy a estresar por eso.
—A ver si lo he entendido bien. ¿Tú quieres tomarte un descanso de las relaciones hasta que conozcas a alguien de forma orgánica, fuera del complejo, y Drew quiere evitar las relaciones por completo?
Asiento. —Ese parece ser el resumen.
—Pero ¿te gusta?
Como si le hubiera invocado, pasa por delante de la ventana con una camiseta blanca, pantalones cortos negros y una sonrisa. El sol incide en su pelo casi negro de la forma justa para resaltar los tonos rojizos, y parece tan suave que me encantaría hundir los dedos en él.
¿Me gusta?
Eso es como preguntar si me gusta el chocolate o el helado; ¿a quién no?
Detrás de él, Callie le sigue los pasos, balanceando su bolsa de natación.
Cuando vuelvo a mirar a Jessie, ella me dedica una sonrisa de pesar. —Eso es un sí rotundo. Le estás mirando como si fuera un trozo de carne.
—Alegra la vista, eso es todo. Tú, igual que cualquier otra mujer de sangre caliente en este complejo, habrás reparado en él.
—Se parece demasiado a un chico Blingwood para mi gusto. —Pone cara de asco—. Pero eso no significa que a ti deba echarte para atrás. Entonces, ¿qué es exactamente lo que te impide dar el paso?
—Jessie... me acaba de decir que no está abierto a una relación, por no mencionar mi paréntesis. ¿Es que no me estás escuchando?
—Bla, bla, bla. Lo que yo oigo es que ninguno de los dos quiere el estrés formal de una relación.
Tú quieres deshacerte de tu virginidad. Él definitivamente quiere echar un polvo.
Te sientes cómoda con él o no le habrías hablado de tu madre, y él es un hombre hecho y derecho que está por ti.
Os estaríais ayudando mutuamente teniendo sexo increíble y sin compromisos con el soltero de oro residente.
—No puedo...
—Sí que puedes, si quieres. La solución es pan comido. Ve y lánzate. Ningún hombre va a rechazarte. Será totalmente bajo tus condiciones y solo por diversión mientras esperas a encontrar al Señor-No-Pertenezco-al-Blingwood-Resort .
—Pero él es un chico del Blingwood Resort.
—Enséñame la prueba de que esté en nómina.
—No puedo. Es el hermano de nuestro jefe...
—¡No puedes, lo que significa que sí que puedes! Mira, su casa se está construyendo mientras hablamos. Saldrá de este lugar en menos que canta un gallo. ¿Cuántas veces le habías visto por el complejo antes de ahora?
Me encojo de hombros. —Nunca.
—Exacto. Se habrá ido mucho antes de que te des cuenta. Y es mayor, experimentado . Vamos, apuesto a que sabe un par de trucos. ¡Estarías aprendiendo de un profesional! Escucha, es mi opinión, pero si yo fuera tú, me lo tiraría antes de que lo haga otra.
Cuando Jessie lo plantea así, hace que parezca fácil, cuando lo cierto es que nunca he seducido a un hombre.
Pero tal vez, solo tal vez, tenga razón.
Perder la virginidad con un hombre como Drew Blingwood podría darme el impulso necesario para seguir adelante con confianza.
Y, si él acepta algo sin compromiso, quizá sea como conseguir la receta de la mejor tarta de chocolate del mundo y comérsela entera sin engordar ni un gramo. Y a eso sí que me puedo apuntar.