Sorry Not Sorry (Blingwood Billionaires 1) Capítulo 9Skyla #3
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Capítulo 9Skyla #3

—Yo ya tuve mi oportunidad. Solo que no era la otra persona la que fallaba, sino yo.

Y respecto a tu madre, hay dos tipos de padres que deciden irse.

Algunos no valen para ser padres y toman la decisión correcta al marcharse, y otros toman decisiones terribles y nunca reúnen el valor para volver.

Pero te garantizo que su marcha no tiene nada que ver contigo.

Apuesto a que eras adorable con tus dientes de leche.

—Drew sonríe y yo aprieto los labios; que me mire la boca me hace sentir cohibida.

—¿Tú crees?

—Skyla, eres una joven absolutamente encantadora.

Estoy seguro de que eras una niña adorable y una hija perfecta.

El problema no reside en ti, sino en tu madre.

Los niños tienden a poner a sus padres en un pedestal y piensan que deberían ser perfectos.

Cuando no consigues las respuestas que necesitas del padre ausente, lo natural es buscar en el interior.

Fíjate en Callie, una vez me preguntó si su madre seguiría aquí si ella se hubiera portado mejor.

Le dije que ni hablar; su madre no habría cambiado ni un pelo de su cabeza.

—Su nuez se mueve al tragar y luego bromea—: Ahora acepta que estaba fuera de su control, pero en un mal día, cuando echa mucho de menos a su madre, el cabrón con el que se frustra es conmigo cuando la obligo a ir al colegio aunque no encontremos su libro de mates; soy yo quien la obliga a comer comida quemada...

—Callie no piensa que seas un cabrón —insisto.

—Definitivamente lo piensa.

Las comisuras de su boca se curvan en una sonrisa y yo río.

—¿La obligas a comer comida quemada?

—No siempre, a veces comemos fuera. —Drew me guiña un ojo y yo le devuelvo la sonrisa.

—Yo nunca pagué con mi padre el hecho de echar de menos a mi madre; supongo que me preocupaba que dejara de recogerme del colegio en vacaciones, así que nunca le dije cómo me sentía.

Verás, él trabajaba fuera en una plataforma petrolífera, así que fui a un internado y cada vez que lo veía intentaba ser la niña perfecta por si acaso él también me abandonaba.

El pobre se perdió la mayor parte de mi adolescencia.

Drew se me queda mirando un instante de más, con expresión apenada. —Eso debió de ser duro.

Me sentí como una huérfana la mayor parte de mi vida, aunque mi padre estuviera presente en vacaciones. —Estuvo bien —digo en su lugar—. Estaba bien.

Su sonrisa no llega del todo a sus ojos. —No estuvo bien, le echabas de menos. Apuesto a que él también te extrañaba. Pero estás bien y vas a estar perfectamente.

Asiento, sin darme cuenta de cuánto necesitaba oír eso.

—Callie ya me trae de cabeza. Tiene respuesta para todo.

—¿De quién lo habrá sacado?

Él se ríe, con una carcajada profunda y gutural, y luego admite: —Sí, a veces se parece a mí, pero yo era mucho peor. Seguramente te sorprenderá saber que de adolescente era un auténtico capullo.

—¿Ah, sí? No, no me lo creo. —Sonrío con sorna.

—Vale, de acuerdo, no he madurado mucho. Culpaba a mi padre de casi todo lo que iba mal en mi vida y dejé que las discusiones se enconaran durante años. Teníamos el poder de arreglarlo, pero ambos éramos demasiado testarudos y yo fui un necio al pensar que teníamos tiempo de sobra. No lo teníamos.

—Siento que tu padre falleciera antes de que os reconciliarais. Estoy segura de que él sabe que le perdonaste.

—Le perdoné, por supuesto que lo hice. —Drew se quita una mota de polvo imaginaria de su pantalón de traje—.

Pero ¿me perdonó él a mí? Supongo que nunca lo sabré, pero dado que Callie ya ha perdido a un progenitor, no quiero poner en peligro mi relación con ella por la falsa seguridad de creer que siempre tendremos más tiempo.

Por eso, cuando mi padre murió, me di cuenta de que no podía seguir como antes.

Tenía que estar presente y poner las necesidades de ella primero.

Aprovechar que el hierro estaba caliente, por así decirlo; y por eso ahora estamos aquí, empezando de cero.

Reflexiono un momento y luego respondo: —No tiene sentido esperar cuando sabes lo que quieres.

Aprovechar que el hierro está caliente —repito—.

Es admirable. Viste que hacía falta un cambio y te lanzaste al vacío.

Eres un buen padre. —Miro hacia abajo, donde escribí enfocada en soluciones en mi cuaderno, y me pregunto en voz alta si debería aplicar la lección de Drew a mi propia situación—.

Mi paréntesis de devaneos no incluirá a todos los hombres, solo a los hombres del complejo.

De esa forma, si sale mal, no estaré expuesta a los cuchicheos y a la vergüenza del reconocimiento público.

—Tiene sentido. ¿Cómo es eso que dicen de no cagar donde comes?

—Qué asco —río—, pero tienes razón. Debería confiar en mí misma y no perder el tiempo. Al fin y al cabo, sigo teniendo necesidades. Quizá debería probar las citas online...

—¡No! No es eso lo que sugiero en absoluto. Quiero decir, no querrás precipitarte.

—¿Entonces qué?

Él abre la boca para hablar, pero luego se encoge de hombros. —No tengo la respuesta a eso. Pero no deberías preocuparte por parecerte a tu madre cuando es obvio que no lo haces. Mereces ser feliz. No dejes que una mala relación con un tío o con un progenitor nuble tu juicio.

—Touché —rebato.

Drew sonríe con suficiencia y su voz destila sarcasmo. —Sí, realmente debería dejar de permitir que mis antiguas malas elecciones de hombres afecten a las futuras.

—Ya sabes a lo que me refiero. Estás cogiendo una herida del pasado y usándola como escudo para evitar conocer mujeres y mirar plenamente al futuro. Es obvio que a Callie le gustaría que conocieras a alguien.

—¿Entonces te añado a la lista de personas que piensan que debería empezar a salir con alguien?

La idea de Drew saliendo con otras hace que me duela el corazón, pero no soy capaz de darle un mal consejo si eso pudiera impedir que experimentara el amor.

—Haz lo que te haga feliz, pero no tomes decisiones desde el miedo.

Puedes tener una relación genial con tu hija y tener relaciones románticas significativas.

Drew se levanta. —Lo tendré en cuenta. Gracias por la charla; me alegra que hayamos aclarado las cosas y espero que podamos ser amigos. —Coge el plato de galletas y yo me pongo en pie de un salto.

—Los amigos no retiran los regalos. —Me quedo mirando las galletas.

Él deja el plato y extiende las manos con las palmas hacia arriba.

Sonriendo de esa forma suya tan sexy, me dice: —Faltaría más.

Por favor, disfrútalas, cuando sea que elijas comértelas.

—Drew empieza a alejarse, pero no sin antes darse la vuelta para añadir—: Callie y yo estaremos en la piscina luego.

Le miro el culo mientras se aleja y muerdo una galleta, preguntándome qué querrá decir. ¿Me está avisando de que estará allí para que no me acerque, o es una invitación?

—¿Ha dicho qué? —pregunta Jessie mientras entramos en el comedor del personal.

Uno de los muchos beneficios de trabajar en el Blingwood Resort es la comida gratis.

Como tres comidas completas al día cocinadas para nosotros en la cafetería del trabajo y, lo mejor de todo, sin platos sucios.

Logan había decidido que era un mejor uso del presupuesto del complejo que poner cocinas en todas las viviendas del personal; solo unos pocos se quejan y yo no soy una de ellos. El chef es increíble.

—Anoche dijo que besarme fue un error. No va a volver a hacerlo, lo cual es bueno ya que a ninguno de los dos nos interesan las relaciones.

—Cerca de la ventana, veo a Mike dándole pasta en la boca a Jenny y siento las miradas de los demás.

Giro a Jessie hacia la tarta de manzana recién hecha con la esperanza de que no vea a Mike y monte una escena.

Luego la pongo al día de lo que ha estado pasando.

—Ese pedazo de...