Solo hasta Navidad (Soul Finder 1) Capítulo 23
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Capítulo 23

CAPÍTULO

VEINTITRÉS

LEVI

Lo veo nada más abrir la aplicación desde mi cuenta de administrador .

Owen ha eliminado su cuenta en Soul Finder.

«Eliminado» significa para siempre . No más Owen, no más conversaciones, no más sumar.

Se acabó. Nadie se da cuenta, claro. ¿Cómo van a saberlo si no se lo dicen?

La diferencia entre ellos y yo es que, para ellos, Owen solo es un usuario más, un nombre que puede desaparecer entre la arena del tiempo, entre el tictac de un reloj, entre la vida.

La diferencia entre ellos y yo es que yo lo sé.

Owen no volverá.

Se ha ido.

Mi alma gemela en Soul Finder ha dejado de existir.

Mi alma gemela en la vida real no quiere saber nada de mí.

«Necesito que respetes mi espacio».

Espacio. ¿Qué es el espacio? El espacio se mide en silencios, el silencio se mide en dolor, el dolor se mide en pérdidas.

Navego por la aplicación. No hay mucho trabajo, o quizá es que no encuentro por dónde empezar.

Estoy bloqueado. Tengo una larga lista de personas afines con sus porcentajes de compatibilidad.

La aplicación me señala con punteros lacerantes a nombres y nombres que no me dicen nada y de los que quiero saber menos.

Owen ha eliminado su cuenta de Soul Finder.

¿Cuántas horas llegamos a compartir? ¿Cuándo fue la última vez que me molesté en mirarlo?

El tiempo que se tarda en dar a alguien por sentado; sí, esa podría ser la respuesta.

Di por sentado a Owen y ahora ya no está.

Cuántas conversaciones. Cuántas. ¿Y todo para qué?

¿Por matar mi curiosidad? ¿Por no ser capaz de romper la barrera de la aplicación que nos impide hablar claramente sobre quiénes somos?

La pantalla se emborrona. Intento aclarar la vista, centrarme en algo, pero todo es difuso.

¿Cuántas conversaciones? No lo sé. ¿Qué más da?

Se ha acabado. Cuando me di cuenta de que Owen no era el mismo con el que hablaba cada noche sentí rabia, un vacío controlado.

Porque no era él, aunque sí lo era. Ahora, en cambio, saber que lo he perdido me paraliza como nada lo ha hecho nunca. Porque sí era él, aunque no lo era.

Misma tesitura, distinto matiz.

La realidad es que era él, es él, mi alma gemela.

La realidad es que lo he perdido.

Puedes tenerlo todo, y puedes no tener nada.