Sola (D.D. Warren 1) Capítulo 2
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Capítulo 2

Bobby llevaba seis años formando parte de la Unidad de Operaciones Tácticas Especiales de la Policía Estatal de Massachusetts.

Lo llamaban al menos tres veces al mes —y, por lo general, en todos los puñeteros días festivos—, así que pensaba que ya muy pocas cosas podían sorprenderlo. Esa noche se equivocó.

Condujo a toda velocidad por las calles de Boston.

Los neumáticos chirriaron al tomar una curva cerrada a la derecha por Park Street, después se dirigió hacia el State House, con su cúpula dorada, giró a la izquierda por Beacon y pasó a toda pastilla junto al Common y el Public Garden.

En el último momento, casi la fastidió: intentó subir por Arlington hacia Marlborough, pero cayó en la cuenta de que Marlborough era una calle de sentido único en dirección contraria.

Como cualquier buen conductor de Massachusetts, pisó el freno, giró el volante con brusquedad y tocó el claxon mientras atravesaba tres carriles de tráfico para permanecer en Beacon.

Ahora lo tenía más complicado: debía encontrar la calle transversal correcta para dirigirse a Marlborough.

Al final, se limitó a conducir hacia el resplandor blanco de los focos y las luces rojas intermitentes de la ambulancia de soporte vital avanzado.

Al llegar a la esquina de Marlborough con Gloucester, Bobby procesó varios detalles al mismo tiempo: unos caballetes azules y unas cuantas patrullas de la policía de Boston ya habían aislado una pequeña manzana en el corazón de Back Bay.

La cinta amarilla de la escena del crimen adornaba las viviendas de ladrillo rojizo y los agentes uniformados tomaban posiciones en las esquinas.

La ambulancia de soporte vital avanzado ya había llegado, así como varias furgonetas de los medios de comunicación locales.

Las cosas empezaban a ponerse interesantes.

Bobby aparcó su Crown Victoria en doble fila, justo al otro lado de uno de los caballetes azules, salió de un salto y se apresuró hacia el maletero.

Dentro tenía todo lo que un francotirador policial bien entrenado podría necesitar para una operación: rifle, mira telescópica, munición, uniformes de combate negros y de camuflaje urbano, capucha tipo ghillie , chaleco antibalas, ropa de recambio, aperitivos, agua, un saco de apoyo para el rifle, gafas de visión nocturna, prismáticos, telémetro, pintura de camuflaje facial, navaja suiza y linterna.

La policía local solía llevar neumáticos de repuesto en los maleteros; un policía estatal podía vivir en su coche patrulla durante un mes.

Bobby levantó la mochila y evaluó la situación de inmediato.

A diferencia de otros equipos SWAT, el equipo táctico de Bobby nunca llegaba a la vez.

Su unidad estaba formada por treinta y dos hombres repartidos por todo el estado de Massachusetts, desde el extremo de Cape Cod hasta las faldas de las montañas Berkshire.

El cuartel general se encontraba en Adams, Massachusetts, en la mitad occidental del estado, donde el teniente de Bobby había recibido la llamada del Centro de Comunicaciones de Framingham y había tomado la decisión de desplegar la unidad.

En ese caso —un secuestro doméstico con rehenes—, se había movilizado a los treinta y dos hombres, y los treinta y dos acabarían llegando.

Algunos tardarían entre tres y cuatro horas.

Otros, como Bobby, lo harían en menos de quince minutos.

En cualquier caso, el teniente se enorgullecía de reunir al menos a cinco agentes en cualquier punto del estado en menos de una hora.

Al mirar a su alrededor, Bobby supuso que él era uno de esos cinco primeros. Lo que significaba que debía darse prisa.

La mayoría de las unidades SWAT estaban compuestas por tres equipos: uno de asalto, uno de perímetro o seguridad y los francotiradores.

El equipo de seguridad tenía la tarea principal de asegurar y controlar el perímetro interior.

Luego, los francotiradores tomaban posiciones fuera de ese perímetro y hacían el trabajo de reconocimiento: evaluaban la situación a través de sus miras telescópicas o prismáticos y comunicaban por radio los detalles del edificio, así como todas las personas y movimientos en su interior.

Por último, el equipo de asalto se preparaba para actuar como último recurso: si el negociador de rehenes no conseguía convencer a los sospechosos de que salieran, el equipo irrumpía en el edificio.

Los asaltos eran complicados; rezabas para que no llegara a eso, pero a veces ocurría.

La Unidad de Operaciones Tácticas de Bobby aportaba todos esos recursos, pero no estaban especializados.

En cambio, dado que llegaban poco a poco, recibían información cruzada en las distintas posiciones para ponerse en marcha en cuanto pisaban el terreno.

En otras palabras: aunque Bobby era uno de los ocho francotiradores designados del equipo, no pensaba ocupar tal posición aún.

Primer objetivo: establecer el perímetro interior.

El perímetro interior era la zona en la que se desarrollaban los hechos.

Establecerlo bien resolvía el noventa por ciento de los quebraderos de cabeza de cualquier unidad táctica.

Se controlaba y se contenía. Se necesitaban al menos dos personas, cada una situada en una esquina opuesta para vigilar las diagonales.

Bobby era uno de ellos y buscaba al segundo. Vio otros tres coches patrulla de la Policía Estatal aparcados al otro lado de la calle, así que sus compañeros de equipo debían estar por allí cerca. Reparó en la furgoneta blanca que hacía las veces de puesto de mando y corrió hacia ella.

—Agente Bobby Dodge —se presentó cinco segundos después.

Subió al vehículo, dejó su equipo en el suelo y tendió la mano.

—Teniente Jachrimo.

El oficial al mando se la estrechó con un apretón firme pero rápido.

El teniente de rostro delgado no era de la Policía Estatal, sino del Departamento de Policía de Boston, lo que no sorprendió a Bobby: técnicamente, la escena estaba bajo la jurisdicción de Boston, además de que el jefe de la Policía Estatal aún debía estar a dos horas de distancia.

Aunque Bobby hubiera preferido a su propio teniente, estaba entrenado para llevarse bien con los demás; hasta cierto punto, por supuesto.

Jachrimo tenía una pizarra blanca delante y dibujaba un diagrama de Gantt en la esquina superior izquierda.

—¿Posición? —le preguntó el oficial al mando a Bobby.

—Francotirador.

—¿Puede mantener el perímetro?

—Sí, señor.

—Bien, bien, bien. —El teniente se apartó de la pizarra lo suficiente como para asomar la cabeza fuera de la furgoneta y gritarle a un policía de Boston—: Oye.

Oye, tú. Necesito a la compañía telefónica, ¿entendido?

Usa la radio, llama a la central y que avisen a la maldita compañía telefónica, porque nada en esta furgoneta funciona y no se puede tener un puesto de mando si no se puede mandar, ¿entendido?

—El policía se alejó corriendo y Jachrimo volvió a centrar su agitada atención en Bobby—. Bien, ¿qué sabes?

—El sospechoso se ha atrincherado en la vivienda, presuntamente armado con una pistola, con su mujer y su hijo como rehenes. —Bobby repitió el mensaje que había recibido en su busca.

—El nombre del sospechoso es Jimmy Gagnon, ¿te suena de algo?

—Bobby negó con la cabeza—. Mejor. —Jachrimo terminó el diagrama de Gantt y comenzó a dibujar un croquis del barrio en la parte inferior de la pizarra blanca—.

Esta es la situación: una mujer, al parecer, Catherine Gagnon, la mujer de Jimmy, ha llamado al 911 poco después de las once y media.

Ha dicho que su marido estaba borracho y que los amenazaba a ella y a su hijo con una pistola.

El operador del 911 ha intentado mantenerla en línea, pero ha surgido algún tipo de altercado y la llamada se ha cortado.

Unos sesenta segundos más tarde, emergencias ha recibido otra llamada de un vecino que informaba de que había oído disparos.

»La llamada ha llegado a la central, pero nuestros chicos ya están ocupados con un incidente en Revere, así que la he pasado al Centro de Comunicaciones de Framingham, que se ha puesto en contacto con su teniente.

Su unidad actuará como la principal, quizá durante toda la operación, quizá hasta que nuestros agentes terminen con el incidente en Revere, no lo sé.

En este momento, tenemos policías uniformados asegurando el perímetro exterior.

Hay hombres apostados aquí, aquí y aquí, y coches posicionados aquí y aquí para bloquear las calles adyacentes.

—Jachrimo trazó una serie de equis en el croquis y, en cuestión de segundos, una manzana de edificios de ladrillo rojizo quedó separada del barrio circundante.

»Los Gagnon ocupan los cuatro pisos superiores del apartamento número 415.

Los agentes ya han evacuado a los residentes que viven debajo, así como a los de los edificios colindantes.

Aún no hemos mantenido contacto con nadie dentro de la vivienda, lo que, si soy sincero, no me hace mucha gracia.

En mi opinión, deberíamos haber asegurado el perímetro interior hace diez minutos y haber traído a los negociadores de rehenes hace ocho. Pero, bueno, solo es mi opinión.

—¿Efectivos?

—Los agentes Fusilli, Adams y Maroni ya están en el lugar.

Ahora mismo están inspeccionando el edificio, buscando la manera de estrechar el perímetro en el interior.

Tengo a un agente intentando conseguir los planos y a otro que, con un poco de suerte, contactará con la puñetera compañía telefónica.

—¿Tenemos información de los vecinos?