Sin testigos 169
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(Informe de evaluación psicológica penitenciaria. Interno: D. S. Profesional: A. R., n.º colegiada omitido. Extracto.)

«El interno colabora en todas las sesiones con una corrección notable.

Discurso ordenado, inteligencia muy por encima de la media, ausencia total de hostilidad.

Llama la atención, no obstante, la cualidad de dicha colaboración: el interno parece anticipar el objetivo de cada técnica empleada y facilitar su desarrollo, como si conociera el procedimiento desde dentro.

(N. de la examinadora: posteriormente se confirma que el interno ejerció durante años como psicólogo clínico, lo que explica esta circunstancia.)

»No se aprecia sintomatología depresiva ni ansiosa.

El sueño, según refiere y confirma el personal de vigilancia, es profundo y regular.

Resulta clínicamente excepcional que un interno condenado por hechos de tal gravedad no presente alteración alguna del descanso.

El propio interno, preguntado al respecto, responde —cito textualmente—: "Duermo bien desde los quince años.

Es lo que más le sorprende a todo el mundo, y es lo único que deberían mirar. "

»El interno no solicita beneficios, no recurre la condena y rechaza expresamente cualquier gestión orientada a su excarcelación.

Manifiesta, cito de nuevo, encontrarse "en el lugar correcto".

Esta aceptación, lejos de indicar una resignación patológica, presenta las características de una decisión meditada y firme, casi de alivio.

»Conclusión provisional: afecto aplanado, ausencia llamativa de culpa subjetiva pese a la confesión objetiva.

Se recomienda continuar el seguimiento. (Anotación manuscrita posterior de la examinadora, sin fecha: "He buscado su expediente de menor.

El psicólogo que lo evaluó a los quince años escribió, palabra por palabra, lo mismo que acabo de escribir yo.

Diecisiete años después. La misma frase.

No sé qué hacer con esto. No sé si estoy ante el caso más sencillo de mi carrera o ante el que no he entendido en absoluto. ")»