Sin miedo a perder(te) Chapter 1
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Sin miedo a perder(te)

Sin miedo a perder(te)

Por Maria Martin

© inepub.com

Chapter 1

Me quiero morir. Pero no porque haya hecho algo vergonzoso y ahora deba asumir las consecuencias; tampoco porque mañana tenga un examen de Derecho Mercantil y no haya estudiado nada; y mucho menos porque mi mejor amiga haya dejado de serlo de la noche a la mañana.

Es algo más lento, más silencioso.

Es el cansancio de vivir sintiéndome siempre fuera de lugar.

Me pesa existir así, con la constante sensación de no destacar, de no importar demasiado a nadie.

Ni siquiera a mí misma. Me esfuerzo, aguanto, cedo, me adapto...

y aun así nunca parece ser suficiente. Siempre hay algo que me falta o que hago mal, lo que me hace sentir que soy un poco menos de lo que debería ser .

Tengo miedo a la muerte desde que tengo uso de razón.

Me aterra tanto perder a las personas que quiero, como acabar desvaneciéndome yo; así que es un tema que evito, una palabra que me incomoda.

Por eso, este deseo de desaparecer me asusta más que cualquier otra cosa, pues no nace del impulso, sino del desgaste; no es una decisión, es una rendición.

No quiero morir, pero tampoco sé cómo seguir viviendo siendo esta versión de mí misma.

¿Qué se hace cuando sientes que ya no te queda nada, aunque desde fuera nadie lo note? Cuando ya no reconoces a la persona que fuiste. Cuando mirarte al espejo se parece más a perderte que a encontrarte.

Hay momentos en los que me pregunto en qué punto exacto me perdí.

Si fue cuando empecé a conformarme, cuando dejé de poner límites, cuando confundí el amor con el sacrificio constante...

O quizás cuando aprendí a callarme para no molestar, a quedarme para no estar sola, a aguantar porque creía que eso era querer.

¿Cómo se avanza cuando aquello que debía cuidarte termina rompiéndote?¿Cómo se reconstruye una persona cuando lo único que aprendió fue a resistir?

Mi historia no se trata de encontrar el amor ni de que él me salvara, sino de entender cómo algo que creí que me hacía bien acabó vaciándome.

De cómo me fui apagando poco a poco y sin darme cuenta.

Y de cómo, cuando ya no quedaba casi nada de mí, la única opción fue huir para no desaparecer del todo.