Sin cabos sueltos (Hostes 1) 16 #4
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​ Isabella se levantó del sillón. Interiormente, un compendio de todos esos sentimientos.

Exteriormente, gratitud, por haber vengado la muerte de Diana.

Ternura, pues intuía que no debía ser fácil arrebatar la vida a alguien y admiración, pues sabía que había arriesgado todo lo que tenía por hacer justicia con su hermana.

Al llegar frente a mí, detuvo su paso. Sus labios esbozan una sonrisa tenue pero sincera, mientras levanta delicadamente sus brazos y me rodeó con un abrazo cálido y reconfortante.

Sus brazos, suaves como la seda, se cierran con ternura alrededor de mi cuello, mientras susurra unas palabras de agradecimiento que se pierden en el corazón de los dos.

Sorprendido por el gesto, pero con un brillo de satisfacción en los ojos, correspondo al abrazo, con cautela al principio debido a todo lo que nos había contado, pero luego, me dejo llevar por la calidez de su gesto.

Pude sentir el aroma de su delicado perfume y, por un instante, parecía que el tiempo se detenía en ese abrazo cargado de significado.

Un momento fugaz pero poderoso, que fue interrumpido por Lucas que, sin llamar, accedía al despacho de Elena junto con Dan en su retaguardia.

​ —Bueno, bueno, bueno, jefe. Ya veo que se me han anticipado al darle las buenas tardes. —

​ —Buenas tardes, soy Daniel ¿cómo está? —

​ —Pero que preguntas son esas, pues como va a estar. Muy bien, solo hay que verla, ahí, en los brazos del jefe. —Lucas comenzaba su espectáculo que, probablemente, le reportaría un regalito en forma de ensalada de hostias cuando llegase el momento. —Jefe ¿sabe su amiguita que está casado? —

​ —¿Te he dado permiso para entrar en el despacho? —Interpeló la doctora.

​ —Hombreeeee, al ver aquí a tanto personal, he pensado que se estaba celebrando una fiesta y, en vista de que les gusta salir por la noche.

—No lo podía creer. El muy hijo de puta se estaba refiriendo, sin pelos en la lengua, a la extracción de mi familia desde Torrejón.

Las dos opciones eran válidas. Lo mataba ahora o lo mataba más tarde.

Detenerle, ahora, se me hacía poco castigo, y eso que tenía pruebas de sobra.

El problema era que, levantaría la liebre, y los quería a todos.

Quería acabar con todos los putos agentes corruptos que había en la unidad.

Necesitaba hacer una limpia, al estilo Bukele en El Salvador con su administración.

Tolerancia cero con los podridos, y en mi unidad tenía un par de ellos.

El problema que tenía ahora era que acababan de enterarse de que Isabella estaba allí, y, sin embargo, lo que desconocía era, si intuían que tenía todo el expediente completo de la organización O.N.O.

​ —Nos hemos puesto en contacto con la señorita Nunes para informarla, tanto de lo ocurrido a su hermana, como de la posibilidad de identificación del cuerpo. Esperamos que se haga cargo y estime como darle sepultura. Así que te pido, por favor, un poco de respeto y profesionalidad. —

​ —Por supuesto, jefa. —Se acercó a Isabella y la abrazó, arrimándose lo más posible, mostrando esta un gesto de asco y nauseas que enmascaró con toda la educación de la que disponía. —Lamento muuuucho lo ocurrido, aquí me tiene para todo lo que usted necesite. —

—Lucas, suficiente. Sal del despacho. —Val se acercó a mí para agárrame del brazo, sutilmente, indicando que “ahora no era el momento”. La miré fijamente. Sus ojos me decían, “no queda mucho, pero aguanta.” —Dan, salid fuera, ahora me reúno con vosotros. —

—De acuerdo. —Dan no se esperaba que le echase del despacho a él también.

—Lamento lo ocurrido Isabella. —Terció la doctora.

​ —Llamadme Bella. Todos, menos ese. —Señaló con gesto de repulsión a Lucas, que abandonaba el despacho con aire suficiente y caminar de dueño y señor del lugar. Elena salió del despacho justamente detrás de Daniel y Lucas.

—Novedades ¿qué habéis estado haciendo durante todo el día? —

​ Daniel fue el primero en hablar. —Doctora, yo me he centrado en realizar el informe de personalidad del asesino de Diana, para meterlo en la base de datos. He acabado hace cinco minutos. —

​ —Yo he bajado a pegar cuatro tiros. Los monos tenemos que mejorar nuestra puntería. ¿No es lo que dijo el jefe táctico? Ah, y hablar con mis colegas de Bélgica, para que me tramiten las felicitaciones cuanto antes. —

​ —Pues si ya habéis acabado, os podéis ir a descansar. Mañana será un día duro. —Y con las mismas, volvió a entrar en su despacho.

​ —Martina, por favor, envía a nuestras tablets el informe completo, a Dan y Lucas, el parcial.

Necesitamos que hagáis gala de vuestra habilidad de investigación.

Leed rápido y encontrad alguna evidencia que los incrimine, algo que los comprometa, y que los relacione con la organización O.N.O.

Tenemos que quitarnos de encima a estos dos para poder llevar a cabo la investigación real.

—Elena, como jefa de investigaciones, dio las órdenes para comenzar a funcionar en la tarde.

Apenas quedaban tres horas de luz. —Hugo, creo que este cometido te pertenece a ti. —

​ —¿El qué? —

​ —Necesitamos encontrarle un lugar seguro a Bella para que se establezca estos días. Esos dos no tardarán en decirle a Pastor que la hermana de Diana está aquí ¿Te encargas? —No había pensado donde iba a dormir yo, como para encargarme de buscar un lugar seguro a otra persona.

​ —Si, por supuesto. Me pongo a ello. —