93. Un destino añadido, unos euros por gastar, un free tour y unos brindis de exaltación de la amistad
Un destino añadido, unos euros por gastar, un free tour y unos brindis de exaltación de la amistad
Fabiola
—Uy, cuqui, me suena ese título. Hubo controversia con ella, ¿verdad? —pregunta Marc.
—De tres pares de cojones. Digamos que es bastante raruna, aunque su elenco es sensacional.
Y digamos también que al prota de Transformers y Disturbia se le ve una parte de la anatomía que por lo general se ve solo cuando realizas ciertas prácticas.
.. amatorias. Fabs, principeso, ¿sabéis que sale vuestra ídola ?
—¿Nuestra ídola ?
—Sí, rey. Sale vuestra querida Uma, pero ya me ha quedado claro que te quedas con la versión nacional de la prota de Kill Bill .
Y luego está la siguiente peli, que es la razón por la que quiero conocer el lugar donde se rodó.
Escondidos en Brujas es un peliculón que, si aún no habéis visto, ya podéis poner en vuestra lista de pendientes.
Sale mi querido Colin Farrell, quien ganó un Globo de Oro por su papel protagonista, y también se llevaron un BAFTA al mejor guion original.
Pero aquí no acaba lo bueno... ¿Sabéis con quién protagoniza la peli?
¡Con Voldemort y Ojoloco! ¿No es genial?
Esta vez el viaje ha durado un suspiro. Unas dos horas nos separaban de aquí, así que optamos por irnos a Gante este primer día, no volver muy tarde y mañana madrugar para irnos a Brujas, lugar que todos nos morimos por conocer.
Estamos de nuevo en un tren, cuyo trayecto dura treinta y seis minutos, y abro la boca bajo un impulso que no puedo controlar.
—Chicos, quería hablaros de una cosa que se me ha pasado por la cabeza. No quiero que os sintáis obligados, pero, como no tenemos muchas opciones para el tercer día que estamos aquí, he pensado que podríamos hacer un cambio.
—¿Tú proponiendo algo para salirte del plan establecido? ¿Algún médico en la sala? Creo que le va a dar un jamacuco —suelta mi prima.
—Candela, calla y escúchame, por favor. Vale, voy a soltarlo todo de carrerilla. ¿Qué os parecería irnos un día antes, pasar dos noches en París y retrasar un día la vuelta a casa?
Veo caras de incredulidad y de sorpresa, amagos de sonrisas..., pero caigo en la cuenta de una cosa.
—Por supuesto que yo correría con todos los gastos.
—No sé..., aún nos quedan euros del premio que nos pican en el bolso, y quizá va siendo hora de gastarlo todo en unas cuantas orejas del matrimonio Mouse, ¿no creéis?
«Sí que creo, Izan...».
Hace una hora que hemos llegado a Gante y estamos tomando algo en una terraza cercana a la catedral mientras esperamos el autobús que nos llevará de free tour durante las dos siguientes horas de nuestras vidas.
Mientras tanto, mi prima y Marc están cambiando habitaciones, billetes y demás cosas. Se los ve en su salsa.
—Hay que ver lo acertada que has estado con tu proposición. La verdad es que no veo mejor sitio para separar nuestros caminos —me dice Izan.
—Hablas como si no nos fuéramos a ver en la vida.
—¿Va a suceder? —pregunta con esperanza.
—Pues claro, tonto. Venga, que ya nos toca subir.
Visitamos el castillo de Gante, sus canales, su ayuntamiento, su zona medieval... No vemos todo lo que nos hubiese gustado, pero cuando cogemos el tren de vuelta lo hacemos sabedores de que hemos disfrutado todo lo que hemos podido de la ciudad.
—Me moría de hambre —suelta mi prima una vez que nos sentamos para cenar.
Ya en Bruselas, vamos a un sitio cercano a nuestro hotel porque estamos todos famélicos.
Nos pedimos unas raciones de mejillones con patatas fritas para compartir, que es el plato más típico de esta tierra.
Cada uno ha pedido un plato para luego poder comparar.
Creo que nos va a costar dormir con la barriga tan llena.
—Hagamos un brindis —propone mi prima levantando su cerveza—.
Por que recordemos siempre este viaje como algo bonito que unió nuestros destinos.
Ha sido un auténtico placer ser una de las protas femeninas de vuestra película de aventuras.
Ojalá algún día podamos estar brindando en otro lugar remoto del mundo.
Todos chocamos nuestras cervezas confirmando las palabras que han salido de la boca de Candela. Ojalá algún día se pueda cumplir.
Estamos todos concienciados en no dejar nada en los platos cuando Marc habla.
—Bueno, chicos, pues ya está todo preparado. Hemos tenido mucha suerte porque ya sabéis que estamos en temporada alta, pero he conseguido sacar los cuatro billetes de avión a muy buen precio.
—¿Seguro? —pregunta Izan mirándolo intensamente, lo cual hace que Marc aparte la vista.
—Que sí.
—Confiesa, que nos conocemos.
—Vale, Izan, ya sabes que siempre tengo un montón de puntos que no utilizo y por eso nos ha salido casi regalado. ¿Ya estás contento?
—Mucho.
—Qué bien —ironiza respondiendo a su amigo—. Lo que quiero que tengáis claro es que no me ha costado nada gastarlos porque es cierto que nunca hago uso de ellos. Y ni que decir tiene que, aunque así fuese, no sería nada comparable con vivir esa nueva aventura con vosotros.
Yo sé lo que le pasa: no quiere separarse de mi prima bajo ningún concepto. Tengo claro que estos van a ser, como dice mi prima, caca y culo.
—Lo dicho, mañana pasamos el día por Brujas, cuando volvamos nos vamos al Atomium, vemos al niño meón, nos hacemos la ruta del cómic, compramos kilos de chocolate para facturarlos en las maletas, a cenar y a dormir.
—Me gusta el plan, Cande. —Mi prima mira a Izan en cuanto este acaba su frase, y yo ya sé lo que le va a contestar.
—Izan, amigo mío, te gustase o no, es lo que hay.
—También es verdad. Ahora el que propone un brindis soy yo. Por Cande y Marc, porque, sin vosotros, a saber en qué sitios hubiésemos acabado y a saber qué joyas nos hubiésemos perdido. No podríamos haber tenido mejores planificadores de viaje. Este ha sido así de mágico gracias a vosotros dos.
«¿Qué esperaba?, ¿que el brindis me lo dedicase a mí? Fabiola, céntrate».