Si Algo Me Llega A Pasar (La Historia de Georgia nº 1) 21. Georgia #3
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21. Georgia #3

Valentina ahoga un grito tan fuerte que le tengo que tapar la boca con la mano.

—¿Conociste a Melissa?

—Sí.

Me aparta la mano.

—¿Y por qué esperaste hasta ahora para contármelo?

—Estabas demasiado ocupada interrogándome sobre anoche.

—Olvídate de anoche. ¿Cómo es?

—Hermosa. Segura. Un poco a la defensiva. —Niego con la cabeza—. Estaba ahí parada con su camiseta de «Baseball Mom», una piel perfecta, unas mechas impecables y un grupo entero de madres a su alrededor. Me sentí completamente fuera de lugar.

—Eras la mujer nueva que llegaba con su exmarido. Obvio que tenían curiosidad.

—Me presentó como la amiga de su ex.

Valentina levanta las cejas de golpe.

—Técnicamente correcto, pero sin duda a propósito.

—Así se sintió.

—¿Y Warren qué hizo?

—Se dio cuenta de que estaba incómoda, me tomó de la mano y me sacó de ahí antes de que me sometieran a una completa evaluación.

—Bien. —Asiente con aprobación—. ¿Y Wyatt?

La sonrisa me vuelve antes de que pueda evitarlo.

—Wyatt es perfecto.

Recordar cómo me abrazó, cómo me invitó a su mundo y cómo le exigió a gritos a Warren que me pidiera ser su novia me llena el pecho de calor.

El futuro todavía me da miedo. Hay demasiadas cosas que Warren y yo no resolvimos todavía, y demasiadas formas en que esto podría desmoronarse.

Pero esta noche, sentada aquí mientras él se ríe con Tom afuera y Valentina me toma la mano a mi lado, siento que estoy exactamente donde quiero estar.

Diario9 de abril de 2023

No dejo de pensar en una palabra: completa.

Suena exagerado después de un solo día, pero no sé de qué otra forma describir lo que pasó dentro de mí. Pasé años convenciéndome de que la vida que me había imaginado con Warren nunca había existido de verdad, para no tener que llorar algo que nunca había sido mío.

Hoy volví a verla de reojo.

Lo que me asusta es lo natural que me resultó meterme en esa vida. Con Wyatt no hubo ningún momento incómodo, no tuve que ganarme su cariño ni explicarle por qué había desaparecido. Se acordaba de mí, me aceptó y me hizo un lugar sin dudarlo.

Eso me importó más de lo que estaba preparada para admitir.

Conocer a Melissa hizo que todo se sintiera más complicado.

Fue educada, pero había algo a la defensiva en la forma en que me miraba, como si todavía no hubiera decidido qué pensar de mí.

No sé si alguna vez me va a recibir con los brazos abiertos en la vida de Wyatt, pero es su madre, y si yo sigo formando parte de su mundo, ella también va a formar parte del mío.

Esta mañana me recordé que Warren tiene una sola oportunidad.

Esta noche ya me estoy imaginando más partidos de béisbol, más comidas caóticas y más días que se sentirán como este.

Me da miedo lo rápido que volvió la esperanza, pero no estoy lista para soltarla.

Diario23 de abril de 2023

Estas dos últimas semanas pasaron más rápido de lo esperado.

Warren y yo encontramos un ritmo que se siente sorprendentemente natural. Viene a mi departamento casi todas las noches, aunque el viaje es largo y tiene que irse antes del amanecer para llegar a tiempo al trabajo. Sé que debe estar agotado, pero nunca se queja.

Una parte de mí adora que haga tanto esfuerzo.

Otra parte se siente culpable por dejar que lo haga.

Mis días son largos. Paso horas enterrada en expedientes, ayudando a familias a moverse dentro de un sistema legal que puede decidir si les permiten seguir juntas. El trabajo me importa, pero que me importe tanto viene con un peso que no estaba preparada para llevarme a casa todas las noches.

Algunas noches casi no me quedan energías ni para comer. Warren me abraza mientras le cuento los casos de los que puedo hablar, o se sienta en silencio a mi lado cuando no encuentro las palabras. Le agradezco que esté ahí, pero odio que el cansancio se quede con lo que queda de mí.

Y después está Wyatt.

Cuando está con Warren, quiero estar presente. Quiero ir a los partidos, escuchar sus historias y convertirme en alguien con quien sepa que puede contar. En cambio, me descubro revisando correos y pensando en el lunes a la mañana antes de que termine el fin de semana.

Trabajé demasiado para convertirme en abogada de inmigración como para dejarlo solo porque mi vida se volvió ajetreada. Pero tampoco quiero aceptar el agotamiento como el precio que tengo que pagar por hacer un trabajo que tiene sentido.

A lo mejor el problema no es el derecho migratorio. A lo mejor es la firma, los horarios o esta idea de que, para hacer bien mi trabajo, tengo que darlo todo.

Empecé a preguntarme si un puesto como abogada interna en una empresa me daría más control sobre mi tiempo. Pero ¿sería feliz haciendo un trabajo que no significa tanto para mí?

No sé.

Lo que sí sé es que Warren y yo tenemos otra oportunidad, y no quiero perderme a mí misma tratando de hacerle lugar a lo nuestro. Quiero una vida en la que mi trabajo importe, en la que pueda estar presente para las personas que quiero y en la que todavía me quede algo para mí.

Solo me falta descubrir cómo es esa vida antes de que la mía termine girando alrededor de los demás.