CAPÍTULO 35
Es todo distinto
Locke
—Tengo que vestirme —murmura.
Es cierto, tiene que ir a la academia, pero no quiero separarme de ella todavía. En su intento de alejarse, me incorporo, siguiendo el movimiento de su cuerpo. Vuelvo a juntar nuestros labios, haciendo fuerza en su cadera encajada contra la mía.
—O no. —Me dejo caer sobre mi espalda en la cama con Gabriela entre mis brazos—. Cinco minutos más.
Tras una mirada con su ceja alzada, está de nuevo abrazada a mí. Y en silencio, disfruto de estos últimos cinco minutos antes de tener que desprenderme del calor de su cuerpo hasta dentro de unas horas.
Hay algo en compartir esta intimidad con Gabriela que me hace cuestionarme si lo que siento en el lugar donde ella ahora mismo apoya su rostro, es lo que creo que es.
Si lo que siento cuando le veo sonreír es lo que creo que es.
Si lo que recorre mi cuerpo cada vez que ha dejado un beso en mis labios es lo que creo que es.
Si la facilidad con la que ahora sonrío es por lo que creo que es.
Hay algo en todo esto, que remueve mi interior al completo. Algo completamente nuevo y desconocido a lo que estoy deseando ponerle palabras. Porque es distinto a lo que alguna vez he vivido.
Con Gabriela es todo distinto.
Todo ha sido distinto desde el primer momento.