Capítulo 15 #3
—Tú también —dijo Sam, señalando la ambulancia—. Tienes que ser examinada por un médico y que te hagan una prueba de agresión sexual también. Todas las voces deben ser escuchadas. Todas las pruebas deben ser recogidas. Ese hombre tiene que quedarse en la cárcel el resto de su vida.
—Iré, pero preferiría que me llevaras tú —dijo ella—. Si no te importa.
—Cariño, si quisieras ir en la ambulancia, yo iría contigo. —La atrajo a sus brazos y la abrazó con fuerza—. No quiero volver a perderte de vista nunca más.
Ella se rio, sintiéndose mejor por momentos. Entonces se le ocurrió una idea. —Grunt. ¿Qué le pasó a Grunt?
El sheriff eligió ese momento para acercarse a Sam y a Reggie. —Usted debe de ser Sam Franklin, el nuevo agente de Hank. Soy el sheriff Barron.
Sam le estrechó la mano al hombre.
El sheriff se volvió hacia Reggie, con una sonrisa tan amable como la mano que le tendió.
—Y usted debe de ser Reggie McDonald. Por lo que me cuenta Hank, es usted toda una heroína.
—Sostuvo la mano de ella entre las suyas y le dio una suave palmadita—.
Siento que tuviera que pasar por lo que pasó.
Pero me alegro de que tuviera las agallas de salir de esa y traernos hasta las demás. Es un honor conocerla.
—Gracias —dijo Reggie, con los ojos sospechosamente brillantes. Una única lágrima se deslizó por su mejilla—. Aunque no me considero una heroína. Solo hice lo que tenía que hacer.
—Bueno, pues hizo un trabajo de cojones.
—Soltó su mano y se volvió hacia Sam—. Acabo de recibir noticias de uno de mis ayudantes que conoce al veterinario.
Su pastor alemán quedó aturdido por un golpe en la cabeza, pero vivirá.
Lo tiene descansando en su consulta hasta que usted pueda recogerlo.
No hay prisa, si quiere llevar a esta increíble mujer a Bozeman para un chequeo.
Sam soltó el aliento que había estado conteniendo, una oleada de emoción llenándole el pecho. —Gracias por avisarme.
Reggie le pasó un brazo por la cintura y apoyó la mejilla en su pecho. —Deberíamos irnos. Quiero estar de vuelta en Eagle Rock antes de que se haga demasiado tarde. Grunt te necesita.
Sam se rio entre dientes y la abrazó con fuerza.
—Vine a Montana para empezar a vivir mi vida y quizá encontrar a alguien que me importara lo suficiente como para compartirla conmigo, alguien a quien yo le importara lo suficiente como para considerar formar parte de mi vida.
—Le dedicó una sonrisa amable—. Y aquí estoy, en menos de una semana, qué demonios, en menos de unos días, y creo que he encontrado a la mujer de mis sueños.
—Le levantó la cabeza y la miró a los ojos—.
No dejes que te asuste. Estoy dispuesto a esperar hasta que te hayas recuperado y estés lista para pensar en tener citas.
Pero espero ser el primero de la fila cuando decidas que te apetece.
Ella se rio. —Te apunto en mi agenda. —Reggie se puso de puntillas—. No querría perderme a mi propio héroe.
—Oh, nena, en eso te equivocas del todo. —Sam negó con la cabeza—. El sheriff ha dado en el clavo. Cariño, la heroína eres tú. Yo solo he venido de acompañante.
—Bueno, llévame al médico. Quiero saber que estoy bien físicamente. —Le cogió las mejillas entre las manos y rozó sus labios con los de él—. Creo que podría recuperarme más pronto que tarde.
—Nena, sin prisa. Estaré listo cuando tú lo estés. —La tomó del brazo y la acompañó a su camioneta.
Mientras se alejaban de la casa, Reggie miró hacia la estructura y se estremeció. —Pensar que alguien llamó a eso hogar hace mucho tiempo.
—Es una lástima que Thomas lo usara como lo hizo. Lo mejor que podría pasar sería que alguien lo demoliera con una excavadora y plantara un árbol en su lugar.
Reggie se volvió hacia el frente. —Así es como lo recordaré. Como si alguien hubiera plantado un árbol allí. No más mirar atrás. El futuro está delante de mí. No voy a dedicar ni un minuto más de mis pensamientos y recuerdos al pasado.
Sam extendió la mano por la consola para coger la de ella y la sostuvo durante la hora de viaje hasta Bozeman.
Sabía que se necesitaría más que una promesa para dejar atrás el pasado.
Reggie estaría atormentada por flashbacks y pesadillas hasta que se desvanecieran.
Pero saber que su torturador estaba encerrado para siempre traería una medida de cierre a ese capítulo de su vida y le permitiría construir un futuro.
Sam se dio cuenta de que a él le pasaba lo mismo. Había venido a Montana cargado de dolor y arrepentimiento por su última misión, que había salido tan mal.
Reggie tenía razón. El futuro estaba delante de él.
No podía cambiar el pasado y no se regodearía en él.
Y si tenía que esperar un mes o un año o dos a que Reggie se recuperara lo suficiente de lo que había pasado, lo haría.
Ella lo valía. Una mujer que arriesgaría su vida para ayudar a otros, incluyéndolo a él.
Lo menos que podía hacer era ayudarla a encontrar una nueva normalidad. Con suerte, con él.