Sal amarga CAPÍTULO 145
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CAPÍTULO 145

La defensa la llevó Ricardo Marraco Zueco, cincuenta y siete años, el mejor penalista de Aragón, y planteó una tesis limpia y peligrosa.

—Señores, aquí no se juzga la Historia de España —dijo—. Aquí se juzga a un hombre.

Y tenía razón, y eso era lo peor.