CAPÍTULO 103
Rosario Lahoz Berdún tenía setenta y un años y una memoria que iba y venía como una emisora mal sintonizada.
—¿Han encontrado a Amparo?
—Sí, señora.
—Ya lo sabía yo. —Le dio unas palmadas en la mano, como consolando a Nadia—. Yo siempre dije que no se había ido a Francia. En Francia hace frío y a ella le gustaba el sol.
Y después, sin transición:
—¿Y mi Elías? ¿Ha venido mi Elías?
Nadia le sostuvo la mano y le dijo que Elías estaba trabajando.