CAPÍTULO 80
El equipo de arqueología forense montó la estructura sobre la boca y empezó a bajar por cuadrículas.
La directora, una mujer menuda con guantes de nitrilo y una libreta de campo llena de números, subió a mediodía con la cara gris.
—Catorce individuos en el nivel inferior, apilados. Y uno más, separado, en el rellano de la izquierda, a metro y medio por encima.
—Quince —dijo Nadia.
—Quince, sí. Pero el número quince tiene una cosa que los otros no.
—¿Qué cosa?
—Una fiambrera.