CAPÍTULO 68
La magistrada llegó a las once, con el secretario judicial y muy poco humor.
—Precinto toda la finca —dijo—. Cese inmediato de la obra en el sector oeste. Y quiero al administrador único de esa empresa declarando el jueves.
—Señoría, el hormigón no ha fraguado del todo.
—Pues que venga quien sepa quitarlo sin destruir lo de debajo. —Se ajustó el abrigo contra el cierzo—. Inspectora, esto ya no es un ahogado. Esto es alguien que tiene mucho miedo.