CAPÍTULO 27
—Elías tenía nueve años cuando pasó —dijo Sofía—. Yo cinco. Él se acordaba de todo: del comedor lleno de gente, de mi abuela gritando, del sargento diciendo «señora, las chicas de hoy se van».
—Y se hizo historiador.
—Se hizo historiador de eso. Todo lo demás era la coartada. —Sofía miró la estantería—. En junio me dijo: «Sofi, creo que la tía Amparo está en el mismo agujero que los presos». Le dije que estaba obsesionado.
Se le rompió la voz.
—Le dije que estaba obsesionado.