CAPÍTULO 19
—Me llamó porque quería entender un agujero —dijo Casamayor, dando vueltas al café—. Una sima en los yesos, al lado de una cantera de aljez abandonada. Valdealjez. Le preocupaba el agua: si excavaban, si se inundaba, si lo que hubiera dentro estaría o no conservado.
—¿Y qué le dijo?
—Que en yeso y en oscuridad y con poca agua, un hueso puede aguantar ochenta años perfectamente. Que si había algo dentro, seguiría dentro.
Nadia notó que se le secaba la boca.
—Valdealjez —repitió—. Ese nombre está en una caja vacía de su casa.