Sal amarga CAPÍTULO 11
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CAPÍTULO 11

La autopsia empezó a las nueve y a las nueve y veinte Herminia Sancho ya había dicho dos veces la misma palabra.

—Raro.

—Raro cómo.

—Raro así. —Le mostró los pulmones—. Ahogamiento, sí. Enfisema acuoso, agua en el estómago, hongos de espuma. Murió respirando líquido, no me cabe duda. Pero mira el hueso.

Nadia miró y no vio nada.

—Los senos paranasales —dijo Herminia—. Cuando alguien se ahoga, el agua entra ahí y se queda. Es el mejor frasco de muestras que existe. Y este frasco no huele a Ebro.