Epílogo
Zona rural cerca de Múnich, Alemania.
Dos meses después.
Miko abrió la ventana y respiró el aroma de la menta fresca luego de la lluvia que venía del jardín.
Era un día especial. Hoy celebraba el primer cumpleaños en su nueva casa, en nuestra nueva casa, aunque todavía me cueste adaptarme.
Estamos a solo media hora del hogar de su hermano Dohko, por lo que las visitas son constantes.
No sé si alguna vez me acostumbre a esta relación, sé que es enfermizo, pero odio compartir a Miko con quien sea, incluso con su familia, quisiera que volviéramos al principio, cuando solo éramos los dos y él solo se dedicaba a las misas y las reuniones, pero de inmediato regresábamos a nuestro sitio y nos olvidábamos del mundo, yo me olvidaba del mundo.
Ayer le ayudé en el jardín, sé que lo hace feliz, pero a mí me exaspera, las putas plantitas se secan, todo lo que toco se seca.
Aun así, si soy honesto, los momentos que paso con él son los más felices de mi vida, no sé cuánto soportará mi carácter y mi forma de ser, pero según él está contento de tenerme a su lado de la forma que sea. Mi chinito es romántico.
Le sigue molestando que lo llame de ese modo, no solo porque es japonés sino porque, si soy sincero, los rasgos europeos son los predominantes en esa cara hermosa.
Adoro la combinación, sus gestos, su piel blanquecina la cual puedo marcar a mi antojo, sus ojos verdes que poseen el color de la menta, esta hierba que Miko cultiva con tanto amor, él huele a ella todo el tiempo, su ropa, su cuerpo, quiero tener su olor adherido a mí siempre.
Mi amigo Martin cree que estoy loco, que no duraré un segundo más aquí, creo que tiene razón, pero si Miko entregó sus votos por mí, yo puedo soportar vivir en «la casita de Heidi».
A veces me despierto en medio de la noche, las pesadillas me siguen acompañando y dudo que alguna vez se vayan, pero entonces él se remueve a mi lado y el dolor desaparece, la desesperación se torna calma y todo parece acomodarse, me siento vivo, me siento joven, me siento como una persona nueva.
No voy a mentir, he seguido haciendo de las mías.
Todavía llevo adelante algunos negocios, y Miko se mantiene en silencio con respecto a eso.
No le gusta lo que hago, es un trabajo contrario a todos sus valores, y tiene razón, pero a veces, el instinto me supera.
Martin dice que si pongo esfuerzo me acostumbraré y que le tomaré un gustito único a la calma en familia.
He decidido confiar en él, después de todo, él es la prueba viviente de que todo es posible cuando se trata de amor.
Miko está cada día más hermoso, parece florecer con la primavera, me gusta observarlo sin que se de cuenta, cuando canta, cuando lee, cuando trabaja en el jardín.
La forma en que se pierde en sus tareas diarias, entonces, pasado un tiempo me mira, me sonríe y por Dios, mi corazón golpea mi pecho.
Miko posee una cuerda invisible que me ata a él, que me asfixia y me hace sentir vivo al mismo tiempo.
Es una emoción compleja e inexplicable, pero hace que todo sea correcto y los arrepentimientos ni siquiera lleguen a mi corazón.
La casa se prepara para recibir a los invitados, hemos puesto una mesa en el jardín con manteles blancos, copas en las que serviremos un suave vino blanco, dulces que Miko ha preparado junto con el pan y un delicioso té.
Durante el almuerzo habrá chuletas y puré de patatas, las hierbas se mezclan con la preparación e impregnan la cocina con un agradable olor.
Es aroma a hogar, es la primera vez que lo huelo en toda mi vida y provoca cosas en mí, pero la mayoría son buenas.
—Feliz cumpleaños—digo sobre su nuca y lo beso. Lo envuelvo entre mis brazos y Miko se estremece.
—Gracias, amor.
«Amor».
Si me hubieran dicho que tendría a alguien que me llamaría amor me habría reído mucho, pero ahora, soy incapaz de apartarme de él.
Recuerdo cuando Martin me dijo que estaba en Afganistán cumpliendo labores humanitarias, ¿qué hacía una flor allí?
¿Es que no se daba cuenta de que iba a marchitarse si no la rescataba?
Había visto la manera en que la realidad golpeaba a todas esas personas, a las personas que buscan mejorar la vida de los demás en esos sitios, en parte pierden su corazón, el dolor es tan grande que pocos corazones soportan tal nivel de miseria y desesperación.
Cuando encontré a mi chinito seguía siendo la misma flor que abandoné, la flor de la cual me alejé por miedo, pero ya no más.
Estoy convencido de que nunca le haría daño, así que no voy a temer a algo que no ocurrirá.
Amo a Miko Subaru, no me importa cómo pasó, pero no me arrepiento, como dije, no me arrepiento de nada, ni de lo bueno, ni de lo malo, después de todo, esas cosas me trajeron aquí y si Dios tiene algún plan, como bien dice mi pequeño, hay que seguirlo, porque, en definitiva, él ve cosas que son imperceptibles a nuestros ojos y a nuestra mente racional.
No soy creyente, nunca lo seré, pero reconozco que hay alguien superior que me dio una nueva oportunidad y no pienso desperdiciarla, considero que aprendí de mis errores, al menos, de la mayoría de ellos.
Miko se voltea y me mira de frente, escruta mis gestos y mis ojos, a veces le pregunto qué es lo que busca, pero él se encoge de hombros.
—Me gusta corroborar que eres real.
Pongo los ojos en blanco y lo beso. Lo beso y el tiempo se detiene, lo estrecho de la cintura y lo llevo más cerca de mi cuerpo, donde pertenece, él gime con dulzura cuando los besos se transforman en algo más.
Hacemos el amor todo el tiempo, lo peor es que esta ansiedad debería saciarse, pero el sexo tiene el efecto contrario en mí, mientras más lo tengo, más quiero.
—Te compré algo.—Me aparto porque estoy a punto de desnudarlo y follarlo en la cocina. Miko aplaude y su rostro denota felicidad plena.
Le entrego el paquete y él lo abre de inmediato. Miko sonríe cuando lo encuentra.
—¡Es una mamushka!—exclama con felicidad y sus ojos se llenan de lágrimas al instante—. Mamá tenía una, pero nosotros…
—Sé que el legado de tu mamá vive en ti—digo mientras las lágrimas ruedan por sus mejillas de porcelana—, la mamushka es símbolo de prosperidad y de fertilidad.
—Estamos abonando una nueva vida para que crezca.—Miko me interrumpe con su voz entrecortada—. спасибо, Саша.
—Gracias a ti—respondo con un nudo en la garganta, amo cuando mi idioma sale de sus labios—, espera, hay algo más en el paquete.
Miko se muerde el labio inferior, deja la mamushka en la encimera y encuentra ahora una bolsita de seda, mi chinito la abre y me encanta su expresión—.
Podemos usarla para nuestra celebración privada.
Miko comienza a reír, sus mejillas se tornan de un carmesí profundo, se avergüenza, todavía se avergüenza de mi lujuria.
Miko juega con la suavidad del raso y el encaje, lo vi en la vidriera de aquella casa de lencería y fue inevitable imaginármelo a él con esa tanga.
Nunca me gustaron los hombres ni bajos, ni femeninos, pero él saca un lado de mí que no estoy dispuesto a guardar en el closet nuevamente.
—Sasha—Miko se muere el labio inferior—, es bellísimo.
Mi chinito encuentra la tarjeta que he puesto junto con el regalo.
Cada cien años se enamora un ángel de un demonio,
uno sacrifica su paz, y el otro renuncia a su odio.
—Eres mi ángel y me salvas cada segundo, cada hora, cada día.—No puedo guardarme estas palabras, a veces lo intento porque me siento demasiado expuesto, pero Miko me ha golpeado tan fuerte que me dejó indefenso—. Gracias por aceptarme de nuevo a pesar de mis errores.
—Tú también me salvas—Hay tanta sinceridad en su rostro cuando me habla, no esconde nada, no se guarda nada, creo que estoy aprendiendo eso de él, aunque me cuesta—. Gracias por enseñarme que no necesito ser un ángel todo el tiempo.
Miko me abraza y aspira mi aroma, yo hago lo mismo con el de él, nuestros abrazos se aferran al cuerpo del otro con tanta fuerza que nos volvemos uno, y solo con su abrazo, con su fuego, con su aroma a menta, yo soy feliz.
Me propuse serlo cada día y, como él me había demostrado que todo era posible, me propuse hacerlo feliz a él también.
Jamás esperé encontrar la belleza de este sentimiento, no estaba en mis planes enamorarme y replantearme mi vida, no tenía pensado dejar de ser un demonio, pero a veces, solo a veces, lo sacrílego puede tornarse santo.
Un demonio que tiene a su ángel en sus brazos, y hará arder al mundo y a cualquiera que planee arrebatárselo.
Esa es mi promesa, una que he grabado con sangre.