77. Días borrosos y noches de colocón
DÍAS BORROSOS Y NOCHES DE COLOCÓN
Joey
Mi cuerpo flotaba. Recobraba la consciencia y la perdía. No sentía nada.
Y era la puta hostia.
Por extraño que parezca, la única realidad a la que mi cerebro insistía en aferrarse era la letra de aquella canción.
La de Mazzy Star que Molloy ponía en bucle.
Con los ojos en blanco y las piernas sufriendo espasmos esporádicos, permanecía tumbado de lado, tratando de centrarme en la aguja que tenía en el brazo.
«Despacio».
«Despacio…».
«No corras».
«Despacio es mejor».
El letargo se apoderó de mi cuerpo rápidamente, llevándome con despreocupación hacia el olvido.
La euforia inundó mis venas, arrastrando con ella todos y cada uno de mis problemas hasta que no quedó nada más que oscuridad.
Vacío.
Ausencia de dolor.
Indiferencia.