Revelación (El Amor No es lo que Parece 3) CAPÍTULO VEINTINUEVE #3
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CAPÍTULO VEINTINUEVE #3

—No. —Acorté la distancia entre nosotros y, a diferencia de la noche anterior, el beso fue lento—. Me gustó. Quiero más.

Tenía tantas palabras en la punta de la lengua, sin embargo, no sabía cómo decirlas todas. Me observó, y desde el mismo momento en que nos conocimos, sentí que realmente podía verme .

—Te amo, Layla. —Me quedé sin aliento—. Es pronto, lo sé. No hace falta que digas nada, pero sé que lo que tenemos —su mano se deslizó entre nosotros—, es especial.

Oleadas de felicidad me invadieron con sus palabras.

—Yo también te amo, Maxim. —Las cosas iban rápido, pero no me arrepentía—. Nunca he sentido con nadie lo que siento contigo. Simplemente, no quiero estropearlo.

—No lo harás. —Ojalá estuviera tan segura como él. Daba miedo encontrar algo tan increíble y luego arriesgarse a perderlo, pero Maxim me dio fe de que podríamos superar cualquier cosa juntos.

—Además, quiero más de lo que pasó anoche. Abriste una puerta que no supe que existía en mí —murmuré, intentando bromear.

Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras los presionaba contra los míos.

—Solo si me lo pides muy amablemente, mi mujer pervertida.

Presionando mi cuerpo contra el suyo, murmuré suavemente.

—¿Quieres que me ponga de rodillas y suplique?

Su respuesta fue un quejido mientras su beso se volvía hambriento, exigente. No fue mi intención provocarlo, pero desde luego salió así.

«Mentirosa. Te encanta hacer que pierda el control». Mi mente se burlaba de mí, y era adictivo. La forma en que llevó mi cuerpo a alturas desorbitantes fue emocionante.

—Mujer traviesa —negó sonriendo—. Tenemos un día ajetreado, así que tendrás que guardarlo para esta noche.

Hice un puchero, lo que hizo que estallara en carcajadas retumbantes.

—Entonces, ¿cuál es el plan? —pregunté. Habría sido más placentero ignorar lo que tenía que pasar ese día, pero sabía que no tendría tanta suerte. Tenía que hacerse.

—Nos reuniremos con Daniel en dos horas. Tengo una compañía de mudanza lista para empacar tus cosas, solo necesito las llaves de tu casa. Y tus abuelos dejarán de ser un problema. Su arresto estaba programado inicialmente para más tarde hoy, pero lo aceleramos.

—Eso sí que es un día ajetreado —comenté. No sería un día fácil, eso era seguro—. Los de la mudanza no necesitan llave. La puerta principal se abre con un código. —Se lo di y él se lo envió rápidamente a su contacto.

—¿Quieres que lleven tus muebles también?

Negué con la cabeza.

—No, solo mi ropa, artículos de tocador, libros y electrónicos.

Envió otro mensaje y luego dejó de lado su teléfono.

—Lo traerán todo aquí. Puedes decidir si lo quieres aquí o en mi otro lugar.

—Maxim, ¿estás seguro?

—Sí, carajo. —Su mirada azul se clavó en la mía—. ¿Tú no?

—Siento que estoy aprovechándome. —Era difícil de explicar, no obstante, lo intenté de todos modos—. Mis abuelos estaban más que encantados de recordármelo todo el tiempo. Si no tuviera todo lo demás encima, habría podido permitirme mi propia casa, pero…

—Layla, no es aprovecharte si te pido que te quedes conmigo.

—¿Y si pago algo por ello? —Frunció el ceño como si no entendiera la pregunta—. Quiero aportar algo si vamos a vivir juntos.

—De acuerdo. —Se rio—. ¿Qué tal si compras los víveres?

Me quejé.

—Puedo intentarlo, pero prefiero pagar la cuenta de la luz o del agua. Soy un desastre para comprar víveres.

Se rio.

—No eres muy ama de casa, ¿eh?

— Nop . Pero… —Sonreí con picardía—. Podría pedir que entreguen los víveres a domicilio.

—Perfecto.

—Y quiero pagar la cuenta de la luz.

—No.

—¡Pero tengo todos esos millones!

—Y tienes tantas ganas de gastarlos.

—Bueno, siempre podría volver a Revelación cuando se me acaben —bromeé.

—Ya está. Te pondremos en la lista negra —replicó secamente—. Solo puedes ir allí conmigo, como mi invitada.

—Tan controlador, maldición.

—Solo contigo. Ahora, vamos a prepararnos.

Empecé a levantarme de su regazo antes de detenerme, recordando lo que quería preguntarle.

—¿Por qué me dijiste que te llamabas Luke esa noche?

—Bueno, si te hubiera dicho que era Maxim, me preocupaba que hubieras huido. —Me dio un empujoncito, guiándome al baño. Al abrir la ducha, me quitó la camiseta y empezó a desnudarse también—. Y Luke es mi segundo nombre, así que fue lo más cerca que pude estar de decirte la verdad.

Sonreí.

—No mentiste.

—No. Nunca te mentiría. Ahora, entra para que pueda lavar mi semen de tu cuerpo.

—Y así, de repente, volví a tener calor.

Como si supiera lo que me provocó, se rio—.

No tendremos tiempo para satisfacer a mi insaciable y pervertida mujer esta mañana, pero no te preocupes, cariño. Pienso dártelo todo esta noche.

—Eres horrible —me quejé, pero él sabía que me encantaba—. No tengo nada que ponerme. Parece que al final tenemos que quedarnos aquí.

Se rio mientras me enjabonaba mi cuerpo desnudo.

—Te encargué ropa e hice que la entregaran. Puede que no sea exactamente tu estilo, pero hice mi mejor esfuerzo.

Otra parte de mí se rompió y mis sentimientos por él se filtraron de inmediato.

—Estoy segura de que es perfecta.

Igual que él.