Rescatando a Diana (Thrillers de romance militar Darkwater nº 4) 31
70%

31

Todavía no han llegado al final, pensó Benson mientras observaba a Diana salir de las estancias privadas de Ramaan con su traje de Reina Diamante.

La radiante sonrisa de Ramaan reapareció cuando Diana entró en la habitación enfundada en charol negro reluciente que le cubría las curvas, pero que ni de lejos las disimulaba.

El traje estaba bien diseñado y sólidamente cosido.

No era un disfraz cualquiera de Catwoman para una función escolar.

Era de alto presupuesto, de los de verdad.

Estaba hecho para aguantar todas esas acrobacias.

El material era lo bastante grueso para evitar rozaduras.

Los codos y las rodillas llevaban un acolchado rígido pero flexible.

Incluso las botas altas tenían suelas de goma con resina de uso militar.

Seguramente tenía agarre suficiente para trepar por una pared.

El diamante de cristal falso estaba sujeto justo encima del escote. El diseño era perfectamente simétrico. Muy teatral.

Por un momento, Benson casi creyó que ya habían ganado la batalla.

Entonces la realidad empezó a colarse sigilosamente, como esas nubes de lluvia que había visto acercarse desde el oeste. Recordó la sensación que había tenido justo antes de que Camilla apareciera en la tetería. Que la cosa aún podía salir de cualquier manera para Diana y Dogg.

Sí, habían tomado sus decisiones. Y sí, el universo se inclinaría a su favor. Hacia su amor. El destino lucharía por darles una oportunidad de alcanzar su final feliz.

Pero lo haría impidiéndoles llegar a esa isla.

Benson estaba seguro. Había leído los posos del té. Visto las señales. Que Camilla apareciera había sido el primer intento del destino por evitar que se encaminaran hacia una muerte casi segura.

Habría más intentos.

De hecho, cuanto más fuerte fuera el vínculo amoroso entre ambos, con más ahínco intentaría el destino convertir aquello en un romance en lugar de una tragedia.

Esa era la dulce ironía.

Esa era la oscura belleza.

Ese era el maldito juego.