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Y se fueron, tan silenciosamente como habían llegado, dejándonos a Luciano y a mí en el claro, procesando lo que acababa de pasar.
Esa noche, mientras empacaba mis pocas pertenencias, Luciano entró en mi habitación. Su expresión era seria, preocupada.
"—¿Estás segura de esto? —preguntó, sentándose en el borde de mi cama."
"—No —admití, dejando caer la ropa que estaba doblando—. Pero es lo único que tengo. Es la única manera de descubrir quién soy realmente."
"—No voy a dejar que mueras."
"—No puedes protegerme de todo, Luciano."
"—Puedo intentarlo todos los días de mi vida."
Me tomó la mano, sus dedos entrelazándose con los míos. Besó mi frente, un gesto tan suave y tierno que casi me rompió el corazón.
"—Pase lo que pase —dijo, su voz apenas un susurro—, quiero que sepas que esto ha sido real. Que tú has sido real. Que lo nuestro ha sido real."
"—Lo sé —respondí, apretando su mano—. Y eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante."
Capítulo 14: El Segundo Interés Amoroso
El beso de Luciano habia cambiado algo entre nosotros. No era solo un momento de pasion. Era una declaracion, un compromiso, una promesa de lo que podria ser.