Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 38
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"—Siete, para ser exactos. Y cada vuelta tiene que ser más rápida que la anterior."

Sin más explicación, comenzó a correr. Y yo lo seguí.

Corrí alrededor del lago hasta que mis piernas ardieron.

El aire quemaba mis pulmones, el sudor empapaba mi ropa, y mis músculos protestaban con cada zancada.

Pero no me detuve. No podía detenerme. Cada vez que sentía que iba a colapsar, recordaba las risas de la ceremonia, el rostro de Camila, la mirada de desprecio de Alejandro.

Y seguía corriendo.

Luego, me hizo cargar piedras. Grandes rocas que levantaba del suelo y cargaba de un extremo del claro al otro, una y otra vez, hasta que mis brazos temblaban incontrolablemente y mis dedos sangraban por el esfuerzo.

"—Más rápido —decía Luciano, su voz impasible—. Más fuerte. No te detengas."

Y después de horas de agotamiento físico, cuando mi cuerpo ya no podía más, me hizo luchar contra él.

"—Atácame —dijo, adoptando una postura de combate—. Como si tu vida dependiera de ello."

"—Pero... nunca he..."

"—Lo sé. Por eso vamos a practicar. Atácame."

Nunca había golpeado a nadie. En el Pack Luna de Plata, las omegas no atacan. Agachan la cabeza, bajan la mirada, y obedecen. Aprenden a soportar el dolor sin quejarse, a recibir golpes sin devolverlos.

Cerré los ojos. Respiré profundo. Y balanceé mi puño.