Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 37
27%

Page 37

"—Cuando estés lista, el camino se abrirá."

Dio media vuelta para irse.

"—¡Espera! —lo llamé—. ¿Cómo sé cuándo estoy lista?"

Sombra se detuvo, pero no se giró.

"—Lo sabrás."

Y desapareció en las sombras, tan silenciosamente como había llegado.

Capítulo 9: Los Ecos del Pasado

Al día siguiente, antes de que el sol asomara por el horizonte, comencé mi entrenamiento.

Luciano era un instructor implacable. No hubo presentaciones, ni discursos motivacionales, ni explicaciones suaves. Simplemente apareció en la puerta de mi habitación cuando el cielo todavía estaba negro, me miró con sus ojos plateados, y dijo:

"—Vamos. No tenemos tiempo que perder."

Me llevó al claro de entrenamiento, un espacio abierto rodeado de árboles centenarios, donde el suelo era de tierra compacta y las marcas de garras en los troncos contaban historias de combates pasados. El aire era fresco y húmedo, cargado con el olor a pino y a sudor de entrenamientos anteriores.

"—Primero —dijo, cruzándose de brazos—, corremos."

"—¿Corremos?"

"—Alrededor del lago. Cinco vueltas. Sin parar."

"—¿Cinco vueltas? Eso debe ser... kilómetros."