RANGER CREED (Brotherhood Protectors nº 14) Capítulo 3 #2
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Capítulo 3 #2

—Le gustaba ir a casa de Jonathon. La madre de Jonathon trabaja hasta tarde en un bar de Browning. Él iba allí después de dejarme en casa. Jonathon y él veían la televisión o jugaban a videojuegos hasta bien entrada la noche. Me enviaba un mensaje cuando se iba para casa de su abuela.

—Tyler iba a la universidad, ¿verdad? —preguntó Lani.

—Sí, señora. Estudiaba en el Community College de Browning.

Le concedieron una beca para asistir por sus notas en el instituto.

Iba a hacer dos años cerca de casa y luego se trasladaría a la Universidad Estatal de Montana, en Missoula, para terminar la carrera.

Lo tenía todo a su favor. Estudiaba para ser ingeniero.

Yo iba a empezar en la Universidad Estatal de Montana este otoño.

Él se iba a reunir conmigo en un año. —Su voz se quebró en un sollozo—.

Era tan listo y lo tenía todo a su favor.

—Se cubrió la cara con las manos y lloró.

Lani le concedió un momento antes de preguntar: —¿Tyler estaba de vacaciones de verano?

Natalie se secó las lágrimas de la cara y se incorporó. —Sí. Trabajaba durante el verano para tener dinero para los semestres de otoño y primavera, para poder concentrarse en sus estudios.

—¿Dónde trabajaba? —preguntó Lani.

—En un rancho cerca de Cut Bank… el rancho K Bar L. Es un rancho bastante grande, de más de cuarenta mil hectáreas. El propietario es también dueño de algunos equipos deportivos. —Natalie frunció el ceño—. El capataz del rancho para el que trabajaba es Patrick Clemons.

—¿Hacía algún otro trabajo esporádico en Browning o sus alrededores? —preguntó Lani.

—Los fines de semana ayudaba a limpiar el bar de Mick —dijo Natalie—. Se suponía que tenía que trabajar allí esta mañana. Como no me envió ningún mensaje, como de costumbre, llamé al Mick’s para ver si se había dejado el móvil en casa. Nunca llegó.

Zach miró el reloj del salpicadero. Llevaban allí sentados más de veinte minutos. —Natalie, ¿se preocupará tu padre por ti?

Natalie levantó la vista. —¿Cuánto tiempo llevo con vosotros?

—Unos veinte minutos —dijo Zach.

—¡Ay, madre! —Empezó a salir de la camioneta—. Tengo que irme a casa. Papá estará desesperado.

Lani le puso una mano en el brazo. —Te acercaremos más rápido de lo que tardarías andando.

La joven asintió.

Zach salió del aparcamiento y volvió por donde habían venido.

La voz de Lani continuó en el asiento trasero. —Natalie, si se te ocurre cualquier otra cosa, quien sea con quien Tyler pudiera haber estado en contacto anoche, una discusión que pudiera haber tenido, cualquier cosa, llámame.

En el espejo retrovisor, Zach la vio entregarle a Natalie una tarjeta de visita.

—El número de detrás es mi número de móvil. No importa la hora del día o de la noche a la que llames —añadió Lani.

Natalie agarró la tarjeta con fuerza. —Gracias por preocuparte por Tyler. Espero que encontréis a quien ha hecho esto.

Para entonces, Zach estaba a una manzana de la casa de tablillas blancas con las contraventanas azules.

—Para aquí —dijo Natalie.

Zach se arrimó al bordillo y esperó a que Natalie se bajara de la camioneta.

—Ten cuidado —dijo Lani—. No sabemos quién lo ha hecho, ni a por quién irá después.

—No te preocupes. Mi padre no me perderá de vista por mucho tiempo. —Natalie se apresuró a volver a su casa y entró por la puerta de atrás.

Zach esperó a que estuviera dentro y la puerta se hubiera cerrado.

Lani salió del asiento trasero y subió al del copiloto.

—¿Adónde vamos? —preguntó Zach—. ¿Quieres interrogar a los chicos del teatro?

Lani negó con la cabeza. —Todavía no. —Tecleó algo en su móvil—.

Christina, soy Lani Running Bear. Necesito un favor.

Necesito la dirección del familiar más cercano de Ben Wolf Paw.

Luego necesito que busques las direcciones de las siguientes personas en Conrad, Montana: Russell Bledsoe, Dalton Miller y Brent Sullivan.

Sí, se supone que no debo participar en la investigación, pero tengo un par de días libres y necesito algo para mantenerme ocupada.

Te agradecería que esto quedara entre tú y yo.

Zach escuchó mientras Lani hacía lo que mejor se le daba.

Estaba impresionado e inspirado por su dedicación y determinación para encontrar a quien había matado a Tyler y a Ben. Lo que estaba haciendo era reunir las piezas de un puzle. Zach ya estaba metido de lleno en la investigación y ahora estaba igual de ansioso por llegar al fondo de los asesinatos.

Una vez que Lani tuvo la dirección del familiar más cercano de Ben Wolf Paw, le dio la información a Zach y se recostó, repasando todo lo que Natalie había dicho.

—Lo que todavía no veo es la conexión entre Tyler Lightfoot y Ben Wolf Paw.

No se movían en los mismos círculos. Ben era al menos quince años mayor que Tyler.

Pero quienquiera que matara a Tyler también mató a Ben.

Los asesinatos eran demasiado similares para ser una coincidencia.

Y se deshicieron de ellos, en lugar de dejarlos donde fueron asesinados.

—¿Han encontrado los vehículos de las víctimas? —preguntó Zach.

—No lo sé. —Volvió a llamar a Christina, maldiciéndose por no haber pensado en los vehículos de las víctimas.

Su amiga contestó al primer tono. —Lani, vas a meterme en un lío —susurró.

—¿Están el jefe de policía Black Knife y el agente del FBI en la oficina ahora mismo?

—Sí —dijo Christina, con voz críptica.

—¿Puedes decirme si encontraron los vehículos de las víctimas? —preguntó Lani.

—Sí.

—Gracias. Es todo lo que necesito por ahora. —Lani terminó la llamada.

—No le has preguntado dónde los encontraron —dijo Zach.

—No podía hablar. El jefe de policía y el agente del FBI estaban en la oficina. Además, sé a quién preguntar. —Lani señaló la siguiente carretera—. Antes de irnos de Cut Bank, iremos ahí primero, y luego a ver a la familia de Ben.

Zach siguió sus indicaciones hasta el depósito municipal del condado de Glacier, donde habían sido llevados los vehículos.

Cuando llegaron, Lani se bajó de la camioneta de Zach y se dirigió a la oficina en el centro del solar.

Zach la siguió, dándole una sensación de seguridad. No es que sintiera ningún peligro en el depósito. Era agradable no tener que pedirle que la siguiera. Lo hacía por su cuenta.

—¿Pete? —llamó mientras se acercaba a la puerta de la oficina.

Un hombre mayor y canoso salió del edificio. —Agente Running Bear, ¿qué la trae a mi depósito?

—Me alegro de verte, Pete. ¿Cómo está tu mujer? —Lani extendió la mano.

Pete la cogió y le dio un firme apretón. —Se está recuperando de un resfriado. Por lo demás, estamos bien. Los niños vienen de Bozeman este fin de semana.

—Sé que a Betty le alegrará verlos. —Lani soltó su mano y se volvió hacia Zach—. Este es mi prometido, Zach Jones.

Pete estrechó la mano de Zach. —Enhorabuena.

Zach asintió. —Gracias.

Lani preguntó: —¿Te han llegado un par de vehículos de la reserva hoy?

Pete frunció el ceño. —Sí. —Señaló con la cabeza una esquina del solar donde había una camioneta Ford azul, de modelo antiguo. Lani reconoció el vehículo como el de Tyler. A su lado había un todoterreno negro.

—¿Te importa si echamos un vistazo? —preguntó Lani.

Pete se encogió de hombros y se dirigió hacia los vehículos. —Tu jefe y un agente del FBI estuvieron aquí hace una hora para examinarlos. Yo no los tocaría hasta que hayan tenido la oportunidad de buscar huellas y todo lo demás que hacen.

—No tocaremos nada. Solo queremos mirar. —Lani siguió a Pete—. ¿Quién los trajo?

—Grúas Whitegrass. Dan e Isaac los trajeron hace unas horas. —Pete meneó la cabeza—. Es triste oír lo de los dos asesinatos en la reserva. Supongo que no sabes quién lo ha hecho…

Lani negó con la cabeza. —Todavía no. Estamos en ello.

Pete frunció el ceño. —¿Por qué no estás trabajando con el jefe de policía y el agente del FBI?

—No estoy oficialmente en el caso —dijo Lani. Le tocó el brazo a Pete—. Te agradecería que no mencionaras mi visita a nadie.

Pete entornó los ojos. —¿Me estás pidiendo que mienta?

Lani negó con la cabeza. —No. Pero si nadie pregunta…

Al anciano le temblaron los labios. —Entendido.

Con la mandíbula tensa, Lani dijo: —Le prometí a Mattie Lightfoot que encontraría al asesino de su nieto.

—Me alegro de que haya buenos policías por ahí —dijo Pete—. Los medios les dan mala fama. Gracias por ser de los buenos.

Lani rodeó la vieja camioneta de Tyler, con cuidado de no tocarla. Los expertos de la policía científica buscarían huellas dactilares y cualquier otra prueba que pudieran encontrar.

A simple vista, el vehículo de Tyler parecía normal.

Lani no pudo ver sangre ni por fuera ni por dentro a través de las ventanillas.

Con lo violentos que habían sido los asesinatos, si la víctima hubiera estado dentro o cerca de su vehículo, habría habido alguna salpicadura de sangre.

A menos que el asesino hubiera limpiado el vehículo después de cometer su atroz crimen.

Después de inspeccionar la camioneta de Tyler, pasó al todoterreno de Ben.

Un vehículo de modelo más antiguo. Tenía más basura dentro, incluyendo envoltorios de comida viejos, latas de refresco vacías y correo basura.

De nuevo, con solo mirar por la ventanilla, Lani no pudo ver sangre ni signos de lucha.

La basura parecía estar esparcida, pero no como si el conductor hubiera sido atacado dentro del todoterreno.

—¿Ves algo que ayude? —preguntó Pete.

Lani negó con la cabeza. —No.

Pete asintió. —Eso es más o menos lo que dijeron el jefe y el agente del FBI.

—Gracias por dejarme echar un vistazo. —Lani le tendió la mano al anciano—. Dale recuerdos a tu mujer. Espero que se mejore.

—Lo haré —dijo Pete—. Y ten cuidado por la reserva. Odio pensar que hay un asesino suelto.