PULPA sensual - Libro 4 PRÓLOGO
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PULPA sensual - Libro 4

PULPA sensual - Libro 4

Por Carlos R. Buker

© inepub.com

PRÓLOGO

Existe una costumbre muy humana de ordenar la vida en compartimentos.

El amor en uno. El deseo en otro. La fidelidad en un tercero.

La culpa, la amistad, la lealtad y la ternura, cada una ocupando un espacio propio, como si el corazón respetara la arquitectura que la razón ha diseñado para sentirse segura.

La experiencia suele encargarse de demostrar lo contrario.

Las emociones importantes casi nunca llegan por separado.

Se presentan mezcladas, contradiciéndose entre sí, obligándonos a tomar decisiones para las que nadie nos preparó.

Descubrimos entonces que es posible amar profundamente y, al mismo tiempo, desear otra piel; ser fieles a una promesa y, sin embargo, sentir curiosidad por aquello que la promesa nunca contempló;

actuar con la mejor intención posible y terminar haciendo daño precisamente a quienes más queríamos proteger.

Este libro nació de esa contradicción.

No pretende justificar a sus personajes, ni convertirlos en ejemplo de nada. Tampoco busca provocar por el simple placer de desafiar las convenciones. Si alguna provocación existe en estas páginas, no está en los cuerpos, sino en las preguntas que los cuerpos obligan a formular.

¿Qué ocurre cuando el deseo llega sin violencia, sin engaño y sin manipulación, pero en el momento menos conveniente?

¿Qué hacemos cuando la tentación no tiene el rostro del pecado, sino el de la generosidad?

¿Hasta dónde una decisión tomada entre adultos libres puede alterar la vida de todos los que la rodean?

Las historias que siguen no ofrecen respuestas definitivas.

Apenas muestran a hombres y mujeres caminando sobre ese territorio incierto donde las normas aprendidas dejan de ser suficientes y cada paso exige construir una ética propia.

Algunos encontrarán allí felicidad. Otros descubrirán pérdidas inevitables.

Casi todos comprenderán que el precio de elegir nunca se paga en el mismo instante en que se toma la decisión, sino muchos años después, cuando la memoria empieza a ordenar los acontecimientos y les concede un significado que entonces era imposible advertir.

Quizá por eso estos personajes permanecen tanto tiempo en mi memoria.

No porque hayan vivido experiencias extraordinarias, sino porque reaccionan como reaccionaría cualquier ser humano enfrentado a una situación para la que no existe un manual.

Se equivocan con honestidad. Aman con miedo.

Desean con culpa. Y, aun cuando el placer parece ocupar el centro de la escena, lo que realmente los transforma no es aquello que sucede entre las sábanas, sino lo que descubren acerca de sí mismos cuando la noche termina y deben volver a mirarse en el espejo.

Siempre he pensado que la literatura erótica fracasa cuando convierte a las personas en simples cuerpos.

El cuerpo puede despertar el deseo; difícilmente sostiene una historia.

Lo que permanece es aquello que ocurre detrás de la piel: la incertidumbre, la complicidad, el pudor, la confianza, la renuncia, el silencio compartido después de un abrazo o la extraña paz que, algunas veces, aparece cuando comprendemos que una experiencia no vino a destruir nuestra vida,

sino a revelarnos una parte de nosotros que permanecía dormida.

Si estas páginas consiguen despertar alguna emoción, me gustaría que no fuera únicamente la excitación. Preferiría que dejaran una inquietud más persistente: la sospecha de que el corazón humano es mucho menos predecible de lo que nos gusta admitir y mucho más generoso de lo que solemos creer.

Porque, al final, no somos únicamente las decisiones que tomamos.

También somos las preguntas que seguimos haciéndonos muchos años después de haberlas tomado.

— Carlos R. Buker