ANDRÉS MENDOZA. EL CANÍBAL DE ATIZAPÁN #5
En cierto momento, Mendoza mencionó que atacaba a las mujeres que se negaban a intimar con él, así como por frustración sexual, específicamente cuando eyaculaba antes de tiempo.
Exámenes médicos indicaron que poseía genitales ambiguos y lesiones inusuales en el perineo, condiciones que afectaron su vida sexual desde la juventud, pues algunas de sus parejas se burlaron de él.
Es posible que estas anomalías mermaran su autoestima y desencadenaran un odio generalizado hacia las mujeres.
Tenía un fuerte resentimiento hacia ellas y las despreciaba.
Mendoza escogía principalmente dos tipos de víctimas: trabajadoras sexuales o mujeres pobres y solas, que acudían a él en busca de ayuda debido a su posición como presidente municipal.
Las engañaba para que ingresaran a su vivienda, donde las apuñalaba en el cuello o en el corazón.
Luego llevaba a cabo un verdadero ritual, en el que se ponía un bozal emulando al personaje de ficción Hannibal Lecter y comenzaba a destripar, descuartizar y destazar los cadáveres, mientras se masturbaba y se los comía.
Deshumanizar y cosificar a las mujeres, convirtiéndolas en macabros trofeos hechos de piel, le resultaba gratificante y le hacía sentir poderoso, con un control absoluto sobre ellas.
El juicio por el asesinato de Reyna González comenzó a principios de 2022 y la fiscalía solicitó a la corte presentar como evidencia el video grabado por Mendoza, en el que se mostraba lo que le había hecho a la víctima.
El material era sumamente gráfico y, aunque se le ofreció a Bruno abandonar la sala para no ser testigo de las horrendas imágenes, este decidió quedarse.
En la cinta se observa a Mendoza abusando sexualmente del cadáver al interior del sótano.
Estaba desnudo, aunque llevaba puesto un mandil de cuero en el que guardaba un par de cuchillos.
Posteriormente procede a destazar y destripar lentamente el cuerpo.
En cierto momento, le extrae los ovarios y se los come.
Luego le saca el corazón y, tras levantarlo con su mano como si se tratara de un ritual, comienza a devorarlo.
Mendoza había mostrado poco interés en las audiencias.
Bostezaba y parecía distraído y ansioso por regresar a su celda.
Sin embargo, cuando el video fue exhibido, su actitud cambió por completo.
En palabras del periodista Javier Tejado, quien estuvo presente durante el juicio, el asesino parecía estar excitado sexualmente al ver la grabación.
Una vez que toda la evidencia fue presentada, el juez Víctor Mejía concluyó que, si bien no se pudo probar que entre la víctima y el victimario existiera un romance, como indicaba la fiscalía, el asesino había abusado de una relación de confianza y perpetrado actos de violencia sexual y mutilación contra una mujer, lo que bastaba para tipificar el crimen como feminicidio según el código penal mexicano.
Andrés Mendoza fue encontrado culpable y condenado a prisión vitalicia, lo que garantiza que morirá tras las rejas.
Entre los años 2022 y 2024, Mendoza recibiría otras siete condenas por los feminicidios de Flor Ninive Vizcaíno Mejía, Rubicela Gallegos Castillo, Norma Jiménez Carreón, Berenice Sánchez Olvera y dos mujeres identificadas como Alyn y Gardenia.
A pesar de estos avances, lo más probable es que para la mayoría de las víctimas y sus familiares no haya justicia. De hecho, oficialmente las autoridades mexicanas indican que Mendoza podría ser responsable de solo diecinueve asesinatos.
Este horrendo caso incitó a un grupo de vecinas de Atizapán a organizarse y crear un colectivo llamado «Mujeres Vigilantes», el cual busca prevenir el feminicidio y brindar apoyo psicológico y legal a todas aquellas mujeres que son víctimas de violencia.
Cada ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer, la agrupación se presenta a las afueras de la casa de Andrés Mendoza, en el número 22 de la calle Margaritas, en la colonia Lomas de San Miguel, para dejar cruces color rosa en honor a las víctimas.
Diversos medios de comunicación informaron que el 15 de julio de 2025, Andrés Mendoza fue internado en el Centro Médico Licenciado Adolfo López Mateos, aquejado de una grave neumonía y complicaciones derivadas de su diabetes.
Hasta la fecha de publicación de este texto, se desconoce si su estado de salud ha empeorado.
Solo en abril de 2025, después de tres años del estreno de la serie documental Caníbal: indignación total , el periodista Javier Tejado publicaría un libro titulado El caníbal de Atizapán: la historia del mayor asesino serial de México , haciendo especial énfasis en la traumática experiencia del comandante Bruno Portillo.
Bruno no solo realizó una investigación sin la ayuda de las autoridades, descubrió el cuerpo de Reyna y capturó al asesino en poco más de veinticuatro horas, una verdadera hazaña considerando la inacción de la policía, sino que además fue hostigado por la fiscalía en un intento de montar un caso de feminicidio que mancillaba la dignidad de su propia esposa.
Es de esperar que el trabajo de investigación de Javier Tejado y de todo su equipo siente un precedente importante para exigir rigurosidad y dignidad en la investigación policial en México.
Esta historia no debería terminar únicamente con una condena ejemplar contra un asesino en serie, sino también con una reforma profunda de las instituciones para evitar negligencias de este tipo y generar una concientización ciudadana que garantice que la sociedad no permanezca indiferente ante hechos como estos.