Propiedad de mi Tutor (Saga Cuervo nº 1) Epílogo
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Epílogo

Tres meses después

El teléfono de Damien vibró sobre la mesilla de noche. Javier.

Damien abrió los ojos y miró la pantalla. Contestó sin incorporarse, con la voz baja:

—Dime.

La voz de Javier sonó seria al otro lado:

—Tenemos movimiento con la chica. La que apareció hace dos semanas. Está haciendo preguntas por ahí. Preguntas que no debería hacer.

Damien se quedó callado un segundo, mirando el techo. Luego respondió con calma:

—Vigílala. No la dejes acercarse demasiado. Y que no le cuenten nada.

Colgó y dejó el teléfono otra vez sobre la mesilla.

A su lado, Lena dormía de lado, con una mano apoyada sobre su vientre. Llevaba una de sus camisetas, que le quedaba grande. El collar de plata brillaba contra su piel. Ya no intentaba quitárselo. Ni siquiera cuando dormía.

Damien se giró hacia ella y le pasó una mano por el pelo con lentitud. Lena abrió los ojos despacio, todavía adormilada. Damien bajó la mano hasta posarla con cuidado sobre su barriga, que ya abultaba suavemente bajo la tela de la camiseta.

Lena miró la mano de Damien sobre su vientre y, sin decir nada, colocó la suya encima de la de él. Las dos manos quedaron unidas sobre su vientre.

Se quedaron así un momento, en silencio.

—¿Quién era? —preguntó finalmente Lena con voz ronca.

—Nadie importante —respondió Damien, sin apartar la mano de su barriga—. Solo trabajo.

Lena lo miró un segundo más, como si estuviera decidiendo si insistir o no. Al final asintió y cerró otra vez los ojos, dejando su mano sobre la de Damien.

Damien se quedó mirando el techo.

La llamada de Javier le había dejado un sabor amargo. Esa chica no debería haber aparecido. No ahora. No tan pronto. Y mucho menos haciendo las preguntas que estaba haciendo.

Bajó la vista hacia Lena. Dormía tranquila, con la mano todavía encima de la suya, protegiendo instintivamente su vientre.

Le besó la frente con suavidad.

Lena murmuró algo sin abrir los ojos y se apretó más contra su cuerpo.

Damien se quedó despierto un rato más, mirando el techo, mientras Lena dormía a su lado.

Y por primera vez en mucho tiempo, Damien sintió que había algo que no podía controlar.

FIN