Postales 14. Cartas sin enviar
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14. Cartas sin enviar

domingo, 13 de junio

Santiago...

He escrito muchas cartas.

Más de las que debería.

Esta no es la primera.

Ni la segunda.

Ni siquiera sé en qué número voy.

Solo sé que ninguna la he enviado.

Y quizás nunca lo haga.

Porque no es para ti.

O al menos… eso intento creer.

Escribo cuando no entiendo.

Cuando me da rabia.

Cuando te extraño.

Cuando quiero decirte cosas que ya no tienen sentido.

Cuando a mi mente llegan preguntas sobre nosotros.

Y siempre empiezo igual.

Pensando que esta sí va a ser la última.

Pero no.

Siempre hay algo más.

Algo que se queda sin decir.

A veces te escribo como si todavía estuvieras.

Como si fueras a leerme.

Como si en algún momento fueras a responder.

Y otras veces…

te escribo sabiendo que no.

Que ya no estás.

Que no vas a volver.

Que esto ya se acabó.

Y aun así sigo.

Porque es lo único que me queda.

Decirte todo lo que no dije cuando estabas.

Te diría que me dolió.

Más de lo que parece.

Más de lo que mostré.

Más de lo que debería.

Te diría que no entendí.

Que intenté encontrarle sentido a todo…

y no lo logré.

Te diría que esperé.

Más de lo que era sano.

Más de lo que tenía sentido.

Te diría que te creí.

Incluso cuando algo en mí ya dudaba.

Te diría que no fuiste claro.

Que te fuiste sin decir nada.

Que dejaste todo a medias.

Pero también…

Te diría que me gustaste.

Mucho.

Más de lo que quería.

Que contigo todo fue fácil.

Al menos al inicio.

Que me hiciste sentir cosas que no esperaba sentir.

Y eso…

no lo puedo negar.

A veces me da rabia escribirte así.

Como si todavía tuvieras un lugar aquí.

Pero luego lo entiendo.

No te escribo a ti.

Me escribo a mí.

Para sacar todo lo que se quedó adentro.

Para no quedarme con esto atravesado.

Para intentar cerrar algo que tú nunca cerraste.

Y quizás eso es lo que estoy haciendo.

Cerrando sola.

Mariana… sigue.

Aunque duela.

P.D.

Hay cosas que nunca te voy a decir…

pero eso no significa que no las haya sentido.