10. Te fuiste sin decirlo
martes, 01 de junio
A ti…
Santiago
No hizo falta una despedida.
Ni una explicación.
Ni una razón.
Ni siquiera una última mentira.
Te fuiste.
Y lo peor es que no fue de un día para otro.+ue lento.
Como si te hubieras ido apagando.
Mensaje tras mensaje.
Respuesta tras respuesta.
Silencio tras silencio.
Hasta que un día…
simplemente ya no estabas.
Y yo sí lo noté.
Noté cuando empezaste a responder diferente.
Cuando tardabas más.
Cuando ya no preguntabas nada.+
Cuando todo se volvió… plano.
Lo noté todo.
Pero no dije nada.
Otra vez.
Porque en el fondo…
tenía miedo de confirmar lo que ya sabía.
Que te estabas yendo.
Y aun así me quedé.
Esperando.
Como si en algún momento fueras a volver a ser el mismo.
Pero no pasó.
Nunca dijiste “me voy”.
Nunca dijiste “ya no quiero esto”.
Nunca dijiste nada.
Solo…
dejaste de estar.
Y eso duele más.
Porque no hay a qué aferrarse.
No hay palabras que cerrar.
No hay una escena final.
No hay un punto claro donde todo terminó.
Solo silencio.
Y preguntas.
¿En qué momento cambió todo?
¿En qué momento dejé de importarte?
¿En qué momento te volviste tan lejano… estando tan cerca?
No lo sé.
Y creo que nunca lo voy a saber.
Porque tú no lo dijiste.
Te fuiste sin decirlo.
Y yo…
me quedé con todo lo que no dijiste.
Mariana… ya está.
Aunque no haya cierre.
P.D.
Quizás lo más honesto que hiciste fue irte así… porque tus silencios decían más que todo lo que nunca te atreviste a decir.
Segunda parte