5. No eras tan perfecto
martes, 18 de mayo
A ti…
No pasó nada grave.
Y aun así…
algo cambió.
Fue una tontería.
Una palabra.
Un gesto.
Algo pequeño que, en otro momento, ni siquiera habría notado.
Pero lo noté.
Estábamos hablando.
No recuerdo exactamente de qué…
solo sé que yo estaba intentando explicarte algo.
Algo que para mí sí importaba.
Y tú…
te reíste.
No fue una risa cruel.
Ni siquiera fue tan fuerte.
Pero fue suficiente.
Porque no era el momento.
Porque no estabas escuchando.
O al menos… no como yo esperaba.
Y ahí lo sentí.
Ese pequeño golpe.
Esa incomodidad que aparece cuando algo no encaja.
Intenté ignorarlo.
Decirme que no era nada.
Que estaba exagerando.
Que no tenía sentido molestarse por algo así.
Pero no se fue.
Se quedó.
Y lo peor es que después todo siguió normal.
Tú seguiste hablando.
Yo seguí escuchando.
Seguimos como si nada hubiera pasado.
Pero sí pasó.
Porque por primera vez…
no te vi igual.
Ya no eras solo la mirada.
Ya no eras solo lo fácil.
Ya no eras solo lo que quería ver.
Eras tú.
Y no eras perfecto.
No sé si te diste cuenta.
No sé si lo hiciste sin pensar.
O si simplemente así eres.
Pero algo en mí se movió.
Y no en la misma dirección que antes.
Es raro.
Porque sigo queriendo verte.
Sigo pensando en ti.
Sigo sintiendo lo mismo…
pero no exactamente igual.
Hay algo distinto.
Algo que no sé si me gusta.
Mariana… presta atención.
Debi haberle hecho caso a mis instintos los que me decían que prestara atención a ese gesto.
Pero solo decidí ignorarlo.
P.D.
Quizás no fue nada…
pero tampoco fue nada.