68. El escudo y la espada
El escudo y la espada
Daniela
Salto del sofá en cuanto oigo abrirse la puerta de la calle. Primero entra Enzo y detrás Dylan, ayudándolo.
—¿Dónde habéis estado?
—En casa del gilipollas de Jack —suelta el rubio sin inmutarse.
—No...
—Está detrás de todo, Daniela. Solo hemos tenido que instigarlo un poco y ha cantado como un pajarito.
Lo ha confesado todo. El mensaje que te enviaron a tu cuenta de Instagram, lo del contrato de alquiler.
.. Todo. La gente como él está tan orgullosa de sus mierdas que no les cuesta mucho reconocer sus actos para meter más aún el dedo en la llaga.
Pero esta vez irse de la lengua le ha salido caro —me explica Enzo algo alterado.
—No te habrás atrevido a pelearte en las condiciones en las que estás, ¿no? —A este hombre lo veo capaz de cualquier cosa.
Vamos hacia el salón y nos sentamos en el sofá.
—No, ha sido aquí mi colega Hulk Hogan. Si no lo llego a parar...
Fulmino con la mirada a Dylan en cuanto Enzo lo señala.
—¿Le estás cogiendo el gusto a meterte en peleas o qué? Sois idiotas. Tú por ir de matón por la vida, y tú por acompañarlo. Y si pensáis que Jack no tomará represalias es que estáis tontos.
—Daniela, si eso pasa, estaremos preparados. Por el momento vamos a intentar reunir todas las pruebas que podamos para empapelar al gilipollas ese, o al menos para tenerlo atado con la correa corta —añade Dylan intentando calmarme.
—Es que no lo entiendo... ¿Por qué iba a hacer algo así? ¿Por qué iba a tomarse tantas molestias para dejarme en la calle?
—No lo sé. ¿Envidia?... ¿Porque es un hijo de puta?... Existe la gente mala sin más. Personas que se sienten bien hundiendo al resto. —Dylan se encoge de hombros al no encontrar una explicación lógica.
—Chicos, si sabe lo de mi vídeo..., ¿qué le impide sacarlo otra vez a la luz y que todo el mundo lo vea de nuevo?
—No hay nada que se lo impida, Daniela, pero ese poder se lo estás dando tú. Quizá vaya siendo hora de que seas tú misma la que dé su versión de los hechos.
—¿Cuál creéis que es la mejor forma de hacerlo?
—Ay, rubia, déjame eso a mí. Tengo algo en mente —sentencia Dylan con una sonrisa.
—Confío en ti.
—Escuchadme los dos...
Enzo y yo nos miramos y asentimos mientras Dylan nos cuenta el plan que se le ha ocurrido para que mi versión tenga la mayor repercusión posible. Es algo arriesgado que nos va a poner a todos en la palestra, pero estamos de acuerdo en que su idea es la mejor si queremos conseguir algo.
Por fin me siento animada a contar lo que pasó, y seguiré los consejos que me dé Dylan para hacerlo. Llevo más de un año viviendo con miedo, sin defenderme, y ya va siendo hora de sacar el escudo y la espada.