Pisa la Raya (DC Jake Tanner 1) Capítulo 1
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Pisa la Raya (DC Jake Tanner 1)

Pisa la Raya (DC Jake Tanner 1)

Por Jack Probyn

© inepub.com

Capítulo 1

JUEGO SUCIO

Habían pasado dos años desde la última vez que los medios de comunicación de todo el mundo mencionaron su nombre.

En ese tiempo, habían sido olvidados, ignorados y relegados al fondo de los libros de historia; y lo que es más importante, al fondo de los expedientes de casos sin resolver de las fuerzas policiales del país.

Justo donde querían estar. Olvidados. Fantasmas en el sistema.

Había una razón por la que eran los mejores en lo suyo y ya se habían embolsado más de dos millones de libras en joyas y dinero en sus cuatro golpes anteriores. Sus métodos eran metódicos; su planificación, meticulosa. Y con cierta ayuda de amigos en las altas esferas, resultaban casi intocables.

Sin embargo, lo único que no habían previsto fue lo que en el mundillo suelen llamar un «buen samaritano»: alguien lo bastante estúpido y valiente como para interponerse ante subfusiles y escopetas y defender el banco hasta que llegara la policía.

El nombre de ese individuo quedaría grabado para siempre en sus memorias, incluidos los detalles más nimios de su rostro.

Jake Tanner. No porque fuera alguien reconocible al instante ni porque todos tuvieran memoria fotográfica —ni mucho menos—, sino porque el hombre se había ganado cierta notoriedad de inmediato.

Tras el suceso y la posterior detención de su antiguo líder, los medios de comunicación se habían encaprichado con el buen samaritano y le dieron más tiempo en antena del que deberían; mucho más del que merecía.

Nadie sabía qué estaría haciendo ahora el buen samaritano, pero cada uno de ellos se había propuesto asegurarse de que nada parecido volviera a ocurrir.

La próxima vez sería diferente. La próxima vez incendiarían el mundo y se asegurarían de que sus nombres quedaran grabados a fuego en las retinas de cualquiera que los viera o se atreviera a cruzarse en su camino.

Querían ir por libre. Fuera de los libros.

Fuera del radar. Cometer el peor robo jamás visto e inmortalizarse mediante la cobertura mediática que los había seguido a lo largo de sus nueve años de carrera. Y pensaban hacer algo excepcional.

Había llegado el momento de olvidarse de las reglas y jugar sucio.