PETITE LUMIÈRE CAPÍTULO 18 DESPUÉS (Nada volvió a ser igual)
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CAPÍTULO 18 DESPUÉS (Nada volvió a ser igual)

DESPUÉS (Nada volvió a ser igual)

Después de la partida de Clément, nada volvió a ser igual para la familia De Saint-Tournier.

El silencio comenzó a ocupar los espacios que antes estaban llenos de su presencia.

La casa, que ya no era su hogar, se sentía aún más ajena.

Mathilde, Eugénie, Clarisse y Juliette se encontraban en un lugar que no les pertenecía, intentando comprender una realidad para la que no estaban preparadas.

Todo había cambiado.

Todo se había derrumbado de un momento a otro.

Sin tiempo.

Sin aviso.

No lo aceptaban.

No podían creerlo.

El dolor estaba presente en todo.

En los recuerdos.

En los espacios.

En cada rincón.

En cada pensamiento.

Y, aun rodeadas de personas, se sentían profundamente solas.

Especialmente Eugénie, quien había sido profundamente afectada por la partida de su padre, Clément.

Nada lograba llenar aquel vacío.

No había palabras que pudieran explicar lo que verdaderamente sentía.

Con el tiempo, comenzó a escribirle cartas a su padre.

Cada carta era una forma de seguir hablando con él.

Era su manera de decirle todo lo que no había podido decir.

Al escribir, sentía que la distancia entre ellos desaparecía por un instante y que su padre seguía acompañándola, como siempre lo había hecho.

Pero, aun en medio de todo ese dolor, la vida continuaba.

En La Hispaniola, Mathilde, Eugénie, Clarisse y Juliette seguían viviendo en la casa de la tía Mériem.

Antes, cuando vivían en los Estados Unidos, se habían formado en modelaje de alta costura (High Fashion Shows) y en arte dramático.

Todo aquello para lo que se habían preparado durante años comenzaba a hacerse realidad.

A Eugénie y a su hermana Juliette les ofrecieron participar como damas españolas en una película sobre la vida del cacique Enriquillo, que sería filmada en La Hispaniola.

Aquella fue solo la primera de varias oportunidades que llegarían a su vida.

Tiempo después, a Eugénie le ofrecieron un papel importante en una película que se realizaría en Italia.

También recibió varias ofertas para grabar discos.

Era el sueño que había abrazado desde niña.

Sin embargo, las heridas que llevaba en el corazón seguían siendo más fuertes que cualquier oportunidad.

La partida de su padre terminó de silenciar la voz que un día soñó compartir con el mundo.

Y cuando la vida le presentó la oportunidad de cumplir aquel sueño, ya no encontró la fuerza para creer que todavía podía alcanzarlo.

Por eso no pudo aceptar ninguna de aquellas oportunidades.

Porque hay heridas que no solo rompen el corazón, sino que también silencian los sueños.