CAPÍTULO 124 — Solamente su amigo
Solamente su amigo
Elena continuó con sus cosas durante el resto de la tarde.
Pero la idea que había aparecido en su cabeza no desapareció.
Volvió varias veces a los mismos recuerdos.
No porque quisiera encontrar algo oculto en ellos.
Simplemente porque ahora los estaba mirando desde una perspectiva que nunca había tenido antes.
Recordó la forma en que Julián estaba pendiente de ella.
Las veces que la escuchaba sin mirar el reloj.
Las ocasiones en las que había dejado lo que estaba haciendo para acompañarla.
Los momentos en que se habían quedado hablando hasta tarde, sin que ninguno sintiera que la conversación tenía que terminar.
Incluso recordó aquella cercanía física que durante tantos años había sentido completamente natural.
Un abrazo más largo.
Una mano sostenida durante unos segundos más de lo necesario.
La manera en que él podía acercarse a ella sin que ninguno de los dos pensara que aquello tenía algo de extraño.
Para Elena, todo eso había sido parte de su amistad.
Siempre lo había visto así.
Y nunca había sentido la necesidad de ponerle otro nombre.
Pero ahora había algo que no podía dejar de preguntarse.
¿En qué momento había decidido que Julián era solamente su amigo y había dejado de verlo como una posibilidad diferente?
La pregunta apareció sin que pudiera evitarla.
Elena permaneció en silencio.
No sabía exactamente qué esperaba encontrar al hacérsela.
Tampoco estaba pensando que hubiera estado enamorada de él.
Nunca había sentido que lo estuviera.
Lo quería.
Mucho.
Pero lo quería como se quiere a alguien que ha formado parte de tu vida durante tantos años.
O al menos eso era lo que siempre había pensado.
Entonces, ¿cuándo había quedado tan claro para ella?
¿Cuándo había dejado de existir cualquier otra posibilidad?
Elena intentó recordar algún momento concreto.
Alguna conversación.
Alguna decisión.
Algo que pudiera señalar y decir: fue aquí.
Pero no encontró nada.
No había ocurrido de repente.
No había una fecha.
Ni una conversación en la que hubiera decidido qué lugar ocuparía Julián en su vida.
Simplemente había sucedido.
Con el tiempo, él se había convertido en su amigo.
Y ella había dejado de cuestionarlo.
Quizá porque cuando creemos conocer el lugar que una persona ocupa en nuestra vida, dejamos de preguntarnos qué más estamos viendo en ella.
Elena bajó la mirada.
Por primera vez pensó que tal vez había algo que tampoco había considerado.
No solamente lo que ella sentía por Julián.
Sino lo que Julián podía haber sentido por ella.
Porque si para ella aquellas muestras de cariño habían sido simplemente parte de una amistad, ¿había sido igual de sencillo para él interpretarlas de esa manera?
La pregunta quedó allí.
Sin respuesta.
Elena no intentó encontrarla esa noche.
Solo comprendió que durante mucho tiempo había mirado su relación con Julián desde un único lugar.
El suyo.
Y quizá por eso había cosas que nunca había visto.