CAPÍTULO 120 — Una llamada
Una llamada
Julián cumplió con su palabra y la llamó un rato después.
—Hola, Elena.
—Hola.
—Perdóname por no contestarte antes.
—No te preocupes. ¿Estabas ocupado?
—Sí, tenía algunas cosas pendientes.
Elena comenzó a contarle cómo se había sentido durante esos días.
Al principio habló de su padre. De algunos recuerdos que habían vuelto a aparecer y de lo difícil que resultaba acostumbrarse a que ya no estuviera.
Julián la escuchó con atención.
No intentó cambiar de tema ni restarle importancia a lo que sentía.
—Es normal que estés así —le dijo—. No tienes que sentir que tienes que estar bien tan rápido.
Elena guardó silencio unos segundos.
—A veces todavía siento que voy a encontrarlo en cualquier momento.
—Lo sé.
Siguieron hablando durante unos minutos.
Elena se sintió tranquila.
Era esa sensación que conocía de tantos años atrás. Poder hablar con Julián y sentir que no tenía que explicar demasiado.
Hasta que él miró la hora.
—Elena, lo siento. Tengo que dejarte.
—¿Ya?
—Sí. Tengo un compromiso que ya había hecho.
—Ah, claro.
—Después hablamos con más calma, ¿sí?
—Sí. No te preocupes.
—Cuídate mucho.
—Tú también.
La llamada terminó.
Elena dejó el teléfono sobre sus piernas.
No se sintió mal.
Julián había cumplido.
La había llamado, la había escuchado y había estado pendiente de ella.
Simplemente tenía otras cosas que hacer.
Y eso era normal.
Durante unos segundos se quedó mirando el teléfono.
Después lo dejó sobre la mesa y continuó con lo que estaba haciendo.
Para Elena, aquella llamada no había cambiado nada.
Seguía sintiendo que podía acudir a Julián cuando lo necesitara.