Epílogo
Valentine
Han pasado cinco años, pero la reconocería en cualquier parte.
Cinco años entre rejas. Una eternidad, pero cada hora de encierro ha valido la pena.
¿Pensará Gray lo mismo? No la he visto, ni siquiera cuando pidió visitarme.
Se lo negué todas las veces. Lo último que quería era verla en una maldita prisión.
Se gira, su cabello color chocolate revolotea con la brisa y su mirada se clava en la mía. Gray se aparta del coche. Supongo que es suyo. Así que la pequeña Gray ya conduce. Joder, cómo ha crecido.
Me acerco con mi único petate en la mano.
Cinco años probablemente me han envejecido.
Tengo canas en las sienes y seguramente más arrugas en la cara.
A ella también la han envejecido, pero de la mejor manera.
Se ha redondeado un poco, pero sigue teniendo esas piernas largas y esbeltas, y su rostro es tan inocente como siempre.
Contengo la respiración mientras se acerca.
Ladea la cabeza y me observa. Pasan varios latidos densos.
—No esperaba que vinieras a recogerme.
Una sonrisa le cruza los labios.
—¿Después de mantenerme alejada, quieres decir?
—Sabes por qué lo hice.
Asiente.
—Sí, lo entiendo.
—¿De verdad?
Vuelve a asentir.
—Lo entiendo, Valentine. Sé por qué cargaste con la culpa de mi hermano. Ojalá al menos me hubieras avisado de que ibas a hacerlo, pero lo entiendo.
—Todo fue por ti, Pequeña.
Las lágrimas le brotan de repente. Se lanza hacia delante y suelto el petate para recibirla en mis brazos.
Su aroma y su tacto me envuelven. Cinco años no significan nada.
No si mantuvieron a su hermano a salvo y con vida.
Sabía perfectamente que si me entregaba y cargaba con los crímenes de Danny, no tendría problemas dentro.
Con la ayuda de los abogados de postín de Danny, mi condena fue bastante corta, y la buena conducta me ayudó a salir antes.
Mejor que cargara yo con la culpa que el hermano de Gray.
—Todo fue por ti —murmuro contra su pelo—. Todo por ti. Siempre ha sido así.
—Lo sé.
Las palabras le salen como un sollozo. Levanta la cabeza y me mira.
—Danny dijo que no querías que creciera sin mi hermano. Que creías que alguien iría a por él en el interior.
—Habéis estado a salvo desde entonces, ¿verdad?
—Sí, gracias a ti. Acabar con Cannon puso fin a todo aquello y Danny me mandó a estudiar fuera.
Le paso el pulgar por la cara para secarle las lágrimas.
—¿Estos últimos años han sido buenos para ti?
—Bastante buenos. No fue lo mismo sin ti.
—¿Eso significa que me quieres de vuelta en tu vida?
Me dedica una sonrisa llorosa.
—Claro que sí. Quiero la vida que deberíamos haber tenido hace cinco años.
Me detengo y la contemplo.
—No sabía si me esperarías. No te habría culpado si no lo hubieras hecho.
—Te quiero, Valentine. Te habría esperado para siempre si hubiera hecho falta.
—Pues no hace falta. Estoy aquí, Pequeña. Todo tuyo.
—Bien.
Sonríe.
—Vámonos de aquí.
—Cuando tú quieras —digo, mientras las imágenes ya empiezan a desfilar por mi mente.
Me coge la mano, pero la detengo antes de que me arrastre al coche.
La atraigo hacia mí y la beso. Jadea y abre la boca al instante.
Su lengua roza la mía y me transporto cinco años atrás, a la primera vez que la besé.
Son recuerdos como ese los que me han mantenido en pie. Rompo el beso y aspiro hondo.
—Te quiero, Pequeña. Siempre te querré.
Una sonrisa tímida le ilumina el rostro.
—Vamos. Tenemos mucho tiempo que recuperar.
Sonrío mientras me imagino brevemente todo lo que voy a hacerle para recordarle que es mía.
—Y tanto.
FIN