Pasión, Amor y Hockey (Amor y Hockey 4) Epílogo
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Epílogo

Otra vez julio

El nuevo comienzo

— Eso es una tontería. ¡No es nuestra primera vez, Anna! Monjas de todo el mundo se están riendo de ti ahora mismo.

— Es nuestra nueva primera vez —se quejó ella, empujándolo sobre su cama—. Y si sigues diciendo cosas tan estúpidas, puede que desarrolle un fetiche por las mordazas.

Él rio y la atrajo hacia sí por la cintura.

—No tengo ningún problema con eso. El silencio es uno de mis fuertes…

—¿ P odrías dejar de tocar a mi hermana tan descaradamente, Moreau? Gracias, sería un detalle —espetó Dax, molesto.

Lucas entrecerró los ojos y Anna suspiró.

—Me está tocando la cintura, Dax —respondió, apretando dicha mano, que en su opinión había encontrado el lugar perfecto para descansar—. De todos modos, te pillé a ti y a Lucy en la sala de conferencias…

—Leyendo documentos —interrumpió su cuñada en voz alta mientras Penny le lanzaba una mirada de asombro—. Leyendo documentos muy inocentes.

Anna sonrió y se dejó caer contra Lucas.

—Sí. A Dax siempre le ha encantado el papeleo. Se esfuerza tanto que acaba sudando, siempre se pone muy entusiasta.

Por el rabillo del ojo, notó que la expresión de Lucas permanecía completamente neutral, pero le pellizcó la cadera con movimiento suave.

Apreciaba su ingenio… y Anna nunca se cansaría de descubrir todas las otras formas en que él se comunicaba.

Sentía como si hubieran desarrollado su propio lenguaje secreto.

Penny gimió e inclinó la cabeza hacia atrás.

—Gracias por la imagen mental, Anna. ¿Y dónde está Jack? No debería tener que lidiar con esto a solas.

—Está en la parrilla —refunfuñó Dax malhumorado, señalando con la cabeza hacia el otro lado del jardín de Fox, donde la mayoría de los jugadores merodeaban alrededor de la gigantesca barbacoa, que parecía tener un problema de ego tan grande como cualquier miembro de los Hawks—.

Incluso la pelea por las estúpidas pinzas tiene que ganarla ese tipo… ¡y luego no es capaz de marcar un gol!

—No pagues tu mal humor con tus hermanos, Dax —regañó Lucy con tono de advertencia, pero con un toque de simpatía en la voz—. No es culpa suya que te hayas quedado sin la Stanley Cup otra vez.

Ante esas palabras, Lucas se tensó; el dolor y la decepción aún eran profundos. Habían perdido la segunda ronda de los playoffs por un margen muy estrecho.

Anna, de todos modos, le pasó el brazo por la cintura con cautela y lo apretó fuerte. Dax suspiró, pero antes de que pudiera quejarse, nuevas voces llegaron hasta ellos.

—…¿a quién, a la agente o a ti, Austin?

—Está bien, Hazel. ¡Solo no quiero que empieces una discusión innecesaria! Quiero quedarme con los Hawks.

—Sí, y Devreaux quiere unirse a los Hawks porque está harto del frío de Edmonton. Por desgracia, Gareth Clark sabe ambas cosas, razón por la cual no te está dando el dinero que te mereces. Así que, si pudieras al menos fingir que no estás contento con los dichosos Hawks, me ayudaría mucho.

Melody, que caminaba a su lado con un frisbee en las manos, soltó una risita y miró a Lucas.

—Ha dicho una palabrota… papá. —La última palabra todavía salía con vacilación.

Se estaba acostumbrando a usarla todo el tiempo, y el corazón de Anna se hacía un poco más grande cada vez porque veía lo mucho que significaba para él.

Además, Melody siempre sonreía al pronunciar esa palabra tan inocente.

—¿Ah, sí? —Lucas miró con severidad a su agente—. Deberías tener más cuidado.

—A Melody le ha hecho gracia, ¿verdad? —reviró Hazel con inocencia.

Melody rio con más fuerza.

—¿Ves? —Hazel sonrió de oreja a oreja—. Y, Penny, ¿podemos hablar, por favor? —Se agarró del brazo de la copropietaria de los Hawks y la llevó por el césped—. ¿No quieres negociar por Fox y Devreaux…?

—Oh, no —la dueña de los Hawks se apresuró a interrumpirla—. Yo no me meto. ¡Lo de los contratos siempre ha sido cosa de Gare!

—¡Pero lo está haciendo fatal!

Penny se rio.

—¿Lo de sacarte de quicio? No, en realidad lo está haciendo de maravilla.

—Espera, ¿de verdad se está considerando a Devreaux? —gritó Lucy tras ellas con incredulidad—. ¿El tipo que hundió un yate el otro día? Penny, ¿quieres que a mí y a todo el equipo de relaciones públicas nos dé un infarto? —Se apresuró a seguir a las dos mujeres.

Anna se rio y sacudió la cabeza mientras las voces de las tres mujeres se desvanecían.

—Pensaba que Hazel era de esas mujeres a las que nada las altera.

—Oh, lo es —dijo Fox—. A menos que ese nada tenga ese nombre en particular que empieza por G y termina por areth Clark.

—Sutil, viejo —dijo Dax con aprobación—. Menos mal que no has mencionado nombres.

—Papá, ¿puedo tomar un helado? —preguntó Melody con los ojos muy abiertos e inocentes. Obviamente había perdido el interés por la conversación de los adultos ahora que nadie decía palabrotas.

Lucas suspiró y le acarició la cabeza.

—Mel, el helado es malo para el cuerpo.

—Pero bueno para el alma —afirmó la niña con seriedad.

Anna soltó una carcajada mientras Lucas la miraba con fijeza.

—¿Le has enseñado eso?

—Oh, podría haberlo oído en cualquier parte —comentó con inocencia—. ¡Y tiene razón!

Melody le sonrió.

—¡Sí!

—Quizá más tarde, ¿de acuerdo? Después de la comida de verdad. —Él señaló la parrilla con la cabeza.

—Ven, Melody. —Fox la agarró de la mano—. Vamos a buscar a gente para jugar a algo. A todos nos vendría bien un poco de diversión hoy. Servirá para pasar el rato antes del helado.

—¡Sí! —gritó con entusiasmo—. Deberíamos preguntarle a León. ¡Papá dice que se comporta como un niño y a los niños les gusta jugar!

Fox le dedicó una sonrisa burlona a Lucas, que asintió con ademán sombrío.

—Muy bien. Vamos a buscar a León.

—Eh, yo también quiero jugar —se quejó Dax, corriendo tras ellos—. Necesito distraerme.

Al momento siguiente, se quedó a solas con Lucas.

No hablaron. Simplemente se quedaron allí, abrazados, dejando que el sol cayera sobre ellos, respirando el verano mientras observaban a Melody convencer a jugadores de hockey adultos y súper millonarios para jugar al escondite.

Y Anna no recordaba haber sido nunca tan feliz. Tan… plena. No hacía falta pasarse toda la vida persiguiendo el siguiente objetivo. A veces estaba bien… haber llegado.

Ella sonrió y atrajo a Lucas más hacia sí.

—Por si se te ha olvidado, mañana nos reunimos con mi padre…

y si Dax le da una paliza, probablemente saldrá en los titulares.

Así que te pido perdón por el drama. Sé que las noticias sobre Melody apenas están empezando a calmarse.

—Hizo una mueca y miró a Lucas con aire de disculpa, pero él se limitó a encogerse de hombros.

—Es tu drama. Tu drama siempre me parece bien.

Ella rio por lo bajo.

—¿De verdad?

—Sí. —Se giró hacia ella—. Y mi oferta sigue en pie: me encantaría ir y dedicarle a tu padre mi mejor mirada de asesino en serie.

Una calidez se extendió por su pecho.

—Eso es dulce, pero tener cerca a un hermano que se comporta como un idiota en mi presencia ya es más que suficiente.

—Bueno, Dax ha dicho que le venía bien la distracción, así que no debería quejarse.

Ella asintió.

—El año que viene ganarán la Copa.

Lucas le puso las manos en la cara y le acarició las mejillas con los pulgares.

—No pasa nada. Sigo sintiéndome como un ganador —murmuró sonriendo, y la besó.

FIN