Para siempre contigo (Colección Mediterráneo 1) PRÓLOGO
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Para siempre contigo (Colección Mediterráneo 1)

Para siempre contigo (Colección Mediterráneo 1)

Por Maria Ferrer Payeras

© inepub.com

PRÓLOGO

Por la megafonía de Son Sant Joan no paraba de repetirse el mismo mensaje una y otra vez: «Por su propio interés, rogamos que mantengan sus pertenencias controladas en todo momento», pero Amanda había dejado de prestarle atención.

Removía el café con la mirada perdida, abstraída en sus pensamientos.

Llevaba más de una hora sentada en una de las numerosas cafeterías del aeropuerto.

A ratos mordisqueaba una ensaimada con desgana mientras que en su mente se sucedían una tras otra las escenas de todo lo que había ocurrido aquel verano.

«Tonta, tonta, tonta, tonta… Nunca deberías haber permitido que esto llegara tan lejos», suspiró.

No se arrepentía de nada de lo ocurrido durante los dos últimos meses.

No renegaba de ni uno solo de los momentos vividos.

Aunque hubiese dejado el corazón por el camino y supiera que le costaría volver a ser la de antes —si es que algún día lo conseguía—, había disfrutado de todos y cada uno de los minutos que había pasado en Mallorca.

Aquel verano había vivido un sueño, una fantasía; si bien era cierto que, al despertar, se había llevado un buen tortazo de realidad.

¡Qué ilusa había sido! ¿Qué pensaba? ¿Que ella sería diferente? ¿Que sería tan especial como para que un chico como él lo dejara todo por ella?

«No, eso les pasa a las chicas como Carol, no a las Amanda de este mundo», se lamentó.

Aun así, había sido maravilloso disfrutar de cada experiencia vivida. Había sido breve, pero dulce, emocionante, embriagador y excitante.

Se llevaba un hermoso recuerdo con el que fantasear durante las largas jornadas de clase en el Colegio Virgen del Rosario Perpetuo.

Aunque, si las monjas llegaban a intuir a qué dedicaba sus pensamientos, se dijo con una triste sonrisa dibujada en el rostro, no conservaría el trabajo durante mucho tiempo.

Sentía en lo más hondo de su corazón que la Amanda que volvía a casa no tenía nada que ver con la despreocupada chica que había partido hacia Mallorca junto a su mejor amiga hacía poco. Parecía que aquellos dos meses hubieran durado toda una vida.

No obstante, no podía dejar de recordar las palabras que Carol había pronunciado el mismo día en que se habían embarcado en esa aventura:

«Ya verás como este va a ser el verano de nuestras vidas».

Y vaya si lo había sido.