Para cuando vuelvas
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Prólogo
La música no empieza cuando suena la primera nota.
Empieza antes.
Empieza cuando alguien se queda mirando el techo a las tres de la mañana y no sabe cómo explicar lo que le duele. Empieza cuando te mudas a una ciudad enorme creyendo que eso va a arreglarte. Empieza cuando finges que estás bien porque nadie quiere escuchar que no lo estás.
En Londres las luces nunca se apagan del todo. Siempre hay un bus pasando, una sirena a lo lejos, alguien riendo demasiado alto bajo la lluvia. La ciudad hace ruido incluso cuando tú intentas callarte. Y entre todo ese ruido, hay canciones que todavía no existen.
Ella escribe para no romperse. No lo dice así, claro. Dice que escribe porque le gusta. Porque quiere dedicarse a esto. Porque no sabría hacer otra cosa. Pero en realidad, escribe porque hay cosas que no sabe decir en voz alta.
Tiene miedo a fracasar. Tiene miedo a volver a casa. Tiene miedo a quedarse.
Él canta para no desaparecer.
Hace como que le da igual todo. Hace bromas. Mira a la gente como si nadie pudiera tocarle. Pero canta como si estuviera peleando contra algo que nadie más ve.
También tiene miedo.
Miedo de volver a empezar. Miedo de que le recuerden quién fue. Miedo de no volver a sentir nada.
Todavía no se conocen.
Todavía no saben, que en una ciudad tan grande como esta, es posible cruzarse con alguien que suena exactamente como tú por dentro.
Pero están unidos, aunque aún no lo saben.
Ella, frente a un piano que a veces la escucha más que las personas.
Él, frente a un micrófono que recoge lo que no se atreve a decir sin música.
Ambos creen que están solos en lo que sienten.
Ambos están equivocados.
Porque hay canciones que no buscan éxito. Buscan eco. Buscan otra voz que responda.
Y cuando dos heridas suenan en la misma frecuencia, el ruido deja de doler.
Se convierte en algo distinto.
En algo que vibra.
En algo que, aunque todavía no tenga nombre, ya está empezando a existir.
Y cuando por fin se encuentren —no por el destino, si no por casualidad— la música ya no será solo una forma de escapar.
Será una forma de quedarse.