Otros mundos (El Talismán 3) Epílogo
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Epílogo

Querido Steve:

En algún momento del año pasado compré un libro evocador e inquietante titulado redheaded peckerwood («Patán pelirrojo»), que me pareció un título excelente.

Contenía fotografías de lugares y objetos, pero no de personas, relacionados con los crímenes de Charlie Starkweather y Caril Ann Fugate: el asiento trasero de su coche, el contenido de sus bolsillos, listas que habían hecho, lugares vinculados a ellos.

Era brillante. Entonces, no sé cómo, lo perdí… ¡en mi casa!

Pero empecé a pensar… ¿Y si se hubiera cometido una serie de crímenes gratuitos y brutales en el lejano Oeste de los Territorios?

Personas muy jóvenes, puede que incluso una pareja, han estado asesinando gente e instalándose en sus casas, comiéndose toda su comida, robando en el mercado local, y luego pasan al siguiente crimen…

La policía avanza en círculos. Jack está cada vez más inquieto, echa de menos su vida en el otro mundo, incluso echa de menos su trabajo y, cuando le piden que intervenga, interviene.

Peter perdió Redheaded Peckerwood (creado por Christian Patterson) y yo perdí su email, que finalmente apareció gracias a un académico belga, Vincent Neyt. El doctor Neyt lo rescató del archivo de Peter.

Yo confiaba en recuperar el email perdido a través del propio Peter.

En él exponía con detalle otras muchas ideas para la trama y sugería que Richard Sloat fuese el villano de la historia, pero, por entonces, yo escribía una secuela de El resplandor (Doctor Sueño) y no me interesaba en ese preciso momento completar la trilogía de El Talismán.

La necesidad de un último volumen caía por su propio peso, porque Casa Negra , el segundo volumen, termina con una situación de suspense: Jack, aunque se cura en los Territorios, solo puede regresar a Estados Unidos durante periodos breves, o enfermará y morirá.

Sabía que tenía que escribirse, pero pensé —como todos hacemos—: Ya habrá tiempo, ya habrá tiempo.

Parte de eso era el simple deseo de colaborar de nuevo con mi amigo.

Otra parte era saber que el libro sería interesante, porque Peter era un escritor de una prosa excepcional, con una peculiaridad poco común: combinaba la sensibilidad de un poeta con la capacidad de un autor de éxito capaz de escribir una historia absorbente.

Habrá tiempo , pensé, pero el tiempo de Peter se acabó en septiembre de 2022.

Quedé desolado, a nivel tanto personal como profesional.

Ahora estamos a finales de 2025. Tengo setenta y ocho años.

Gozo en general de buena salud, pero padezco artritis, estenosis y un dolor recurrente desde que, en 1999, me atropelló una furgoneta mientras paseaba.

Ya va siendo hora de pensar en poner las cosas en orden, en la medida en la que eso es posible para un escritor en cuya mente se acumulan aún ideas interesantes.

Quería volver a Mundo Medio, que siempre fue los Territorios con otro nombre.

Y en la medida de lo posible quería colaborar con Peter.

No tenía su email —este apareció cuando yo estaba ya absorto en la novela que acabáis de leer—, así que diverge de manera considerable, pero la semilla está ahí, y yo, a modo de médium, canalicé el espíritu de Peter con el celo de una madre loca.

Confío en que él hubiese aprobado lo que he hecho, y es un absoluto placer que su nombre aparezca junto al mío en este libro.

Susan Staub me dio permiso para seguir adelante y me animó de principio a fin.

También sus maravillosos hijos, Emma y Ben.

Nan Graham se ocupó de la edición del libro e hizo un trabajo excelente; es mi Maxwell Perkins.

Katie Monaghan se encarga de la publicidad y es una gran amiga.

Robin Furth llevó a cabo la investigación y detectó un millón de errores de continuidad (la culpa por los no detectados recae en mí, no en ella).

Mi mujer, Tabitha, leyó el manuscrito, hizo correcciones y propuso un final distinto. Al principio, refunfuñé por eso (como siempre); luego vi una manera de cerrar el círculo entre el volumen uno y el volumen tres. Le doy gracias por ser tan persistente. Querida, no podría pasar sin ti.

Tengo una familia magnífica y he disfrutado de una carrera maravillosa.

No podría pedir nada más en ninguno de los dos frentes.

Deseo expresar mi agradecimiento a mis Lectores Constantes, algunos de los cuales empezaron de niños y ahora peinan canas.

En lo que se refiere al tipo de narrativa que yo escribo, me gusta el lema de la Iglesia católica: si los captas cuando son jóvenes, son tuyos para siempre.

Chicos y chicas, gracias a todos.

Steve