Una mujer
Muerde un mango y el jugo le corre por el mentón.
«¿Llamaste a la policía?», le pregunto.
«Sí. Se ofrecieron a encargarse de eso».
«¿Cómo?».
«Deshaciéndose de él».
«¿La policía?».
Ella asintió. «Por un precio».
Muerde un mango y el jugo le corre por el mentón.
«¿Llamaste a la policía?», le pregunto.
«Sí. Se ofrecieron a encargarse de eso».
«¿Cómo?».
«Deshaciéndose de él».
«¿La policía?».
Ella asintió. «Por un precio».