Otras aguas Un amigo
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Un amigo

Lucho habla extáticamente de Leona. La forma en que le lamía los labios y luego lengüeteaba su cara como un gatito. Su lengua era larga y abrasiva.

Me ha dicho esto antes, pero vale la pena repetirlo.

«La única manera de no llamarla es sostener un cigarrillo encendido en mi mano».