Operación Femme Fatale Chapter 1 #37
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Chapter 1 #37

A ver, me ha preguntado que por qué lloraba, porque, como os he dicho antes, mi reacción al verlo y contarme lo de la promesa de hace veinte años fue echarme a llorar.

Por un lado, por la ilusión de haberlo encontrado al fin, ya os digo que estoy muy tontorrona, y, por otro lado, porque, si esto hubiera pasado hace un mes, ahora mismo no tendría un posible bebé, no sabemos de quién, en mi vientre, ni un posible matrimonio a la vista.

Es todo como una película de comedia absurda y surrealista y me ha tocado a mí ser la protagonista (y no me río ni un pelo).

Le he dicho que me alegraba muchísimo de verlo y que llevaba tiempo intentando localizarlo (que es verdad, pero él no sabe la razón), pero que, en el fondo, estaba un poco descolocada, porque acababa de empezar algo con alguien y que su presencia ahora me desbarataba todo y me hacía sentirme echa un lío y una mala persona por tener pensamientos que no debería tener.

Es cierto, me siento mal, porque quiero a James con toda mi alma, pero ver a Isaac me ha roto.

Isaac es maravilloso y, por lo que veo, lo sigue siendo.

Lo único que me ha dicho es que me tranquilice y que solo me pide este fin de semana de mi vida, así que, chicas, se lo voy a conceder.

Igual caigo el lunes en una depresión profunda o me tienen que ingresar en un psiquiátrico, pero, después de veinte años, tener a Isaac antes mis ojos…

No puedo echarlo con un puntapié. Quiero pasar aunque sean dos días a su lado.

Es alucinante. Hemos estado toda la tarde hablando de su vida y de lo que había hecho tras separarnos en Suiza.

Como me contó, se puso a trabajar en la empresa de su familia, se convirtió en el gerente y, con los años, ha conseguido expandirla a nivel mundial y ahora mismo está montado en el dólar.

Me escribió desde Miami, porque una de sus diez fábricas está allí.

Figuraos, diez fábricas por todo el mundo.

Le he preguntado por su vida personal y me ha dicho que, por supuesto, ha tenido amantes (no me extraña, es una monada), pero que estaba tan centrado en su trabajo que no le ponía demasiada atención al tema sentimental y que, además, muchas de las viborillas que se le acercaban estaban cegadas por su dinero y que había de todo menos realidad en esas relaciones.

Dice que su plan siempre había sido remontar la empresa que crearon sus padres y dejarlo cuando estuviera arriba, al menos, a nivel gerencial, y poder disfrutar el resto de su vida de los dividendos, pero sin tener que estar 24/7 dedicado al negocio.

Además, dice que me ha estado buscando y tenía la esperanza de encontrarme antes de que alguien ocupase mi vida. Joooooo…

Le he preguntado que cómo me había localizado y me ha dicho que, cuando nos fuimos, se hizo con el listado de estudiantes extranjeros que estuvieron aquellas dos semanas en el centro (gracias a su llave maestra) y tenía los datos de mis apellidos, domicilio familiar y el domicilio de residencia.

Dice que me ha ido siguiendo con los años y mis diferentes domicilios, pero que desde lejos, simplemente para tenerme localizada, porque por su trabajo no podía contactarme de nuevo hasta que hubiese culminado su plan.

Sabía que caería rendido y necesitaba quitarse el peso familiar antes de disfrutar de la vida… Oh (ambos somos chicos de planes)…

Es romántico, ¿no os parece? Estoy en una nube, pero ya le vale. Veinte años en la sombra y yo volviéndome loca para ser madre a los cuarenta. Qué duro es el camino a veces…

El hotel es una pasada. Solo por estar aquí ya ha valido la pena. Terraza privada en la suite con unas vistas inmejorables de la ciudad, el baño es un escándalo y la habitación es más grande que muchos de los apartamentos del centro.

Lo tenía todo planeado, como durante nuestras semanas de esquí.

Tarde de charla y luego ha propuesto un baño en la piscina climatizada (maravillosa).

Sabe que me encanta la piscina y no me iba a oponer, tenía hasta un bañador preparado para mí, chanclas…

En fin, todo el equipo. Y claro, en ese ambiente de ensueño, y con ese tío sacado de un anuncio de perfumes, porque no os digo cómo estaba en bañador, era imposible no ponerse nerviosa ante cualquier mínimo roce en el agua… No he podido.

Tras el baño, una superbañera nos esperaba en el aseo de la suite , y, chicas, es como si estuviera drogada, y eso que no era de noche y la noche no me confundía, pero, en este caso, la ilusión de aquel pasado tan maravilloso me hizo perder los papeles por completo.

Tardamos más de una hora en salir del baño + ducha posterior.

La pasión era tal que era como abrir la caja de pandora y veinte años contenidos saliesen de golpe. ¡Guau!

Pese a mis esperanzas por no sentir nada, la complicidad era máxima, la pasión, el cariño, era como si nos conociéramos de toda la vida y no hubieran pasado veinte años.

Decidimos ni salir de la habitación, tenía en el armario pijama (bueno, camisón espectacular de raso y encaje supersexi, y seguro carísimo, preparado para mí) y, como nos pasó en Suiza, preferimos ni salir a cenar.

Nuestra compañía y las estrellas de la terraza eran más que suficientes para una velada 5 estrellas, gran lujo.

Estuvimos horas mirando al firmamento sobre las tumbonas de la terraza y hablando de todos estos años.

Me sentía en una nube, era como ser Pretty Woman , porque no os he hablado del resto del armario y la de cosas que me había comprado, por supuesto, de las mejores marcas (eso me lo llevo, termine esto como termine).

Y la charla tan agradable, porque, pese a todo ese lujo y su posición, él seguía siendo el mismo y era como si no existiese en el mundo otra mujer más bella, más interesante y mejor para él que yo.

No salimos en dos días. Bueno, él se escapó el domingo a traerme unos churros con chocolate de la mejor chocolatería de la ciudad y eso para mí ya fue la guinda del pastel.

Habíamos pasado cuarenta y ocho horas juntos y no se nos terminaban los temas de conversación. Me había hasta olvidado del móvil.

El móvil, sí, el móvil, ese artefacto dañino que, tras encenderlo, me había hecho despertar de aquel dulce sueño.

Se me había muerto hacía más de cuarenta horas y, cuando lo quise poner a cargar, tenía dieciocho llamadas perdidas de James.

¡Qué bajón y qué mal me acababa de sentir en aquellos momentos!

¡Pobre! Estaría superpreocupado, tengo que pensar en qué decirle, no vaya a pensar que me ha pasado algo y se plante aquí corriendo.

Le he mandado un mensaje tranquilizador y le he dicho que me lo había dejado en casa de Greta.

¿Y ahora qué hago?

Isaac me ha dicho que soy la mujer de su vida y que no quiere volver a perderme, qué casualidad.

Su plan de vida es disfrutar conmigo, viajar por el mundo y dedicarnos solo a nosotros hasta el fin de nuestros días… Tentador. Le da igual dónde vivir, siempre que sea conmigo. Uff, me siento muy presionada en estos momentos.

¿Qué coño hago (y perdón por el taco, pero estoy desquiciada en estos momentos)?

Fiel a mis principios, he hecho una list a

¿Os dais cuenta de la complejidad en la que me encuentro atrapada? ¿Qué puedo hacer ahora si tengo sobre la mesa dos diamantes en bruto?

Los quiero a los dos. Me encantaría estar con los dos, pero eso ¿cómo lo hago? Le voy a partir el corazón a uno de ellos seguro.

Por un lado, pienso en James y me muero de dolor si lo dejo, ha sido mi salvador y sé que yo su salvadora también. Me haría feliz el resto de mi vida sin ninguna duda.

Y, por el otro lado, veo a Isaac, mi príncipe azul (rojo, en mi caso) con el que soñaba, y ahora, después de haber invertido toda su vida en un plan para estar conmigo, ¿cómo lo voy a dejar ir? Sería feliz a su lado toda la vida.

¡¡¿Qué hago?¡¡

Lo siento, no sé si son las hormonas o qué, pero ahora mismo no me veo capacitada para tomar esta decisión.

¿Y si lo confieso y hacemos un trío (eso no lo va a aceptar ninguno de los dos?

Aunque igual Isaac es más flexible, no olvidemos que ya sabía que estaba empezando algo con alguien y, aun así, me ha pedido este fin de semana para los dos.

Mira, tampoco me lo había planteado hasta ahora, ¿cuál es su siguiente paso?

Porque estoy segura de que él estaba convencido de que lo que ha pasado pasaría.

¿Cuál es su intención ahora? ¿Que deje a James?

¿Se lo debería preguntar o eso me haría volverme más loca y darle falsas esperanzas?

Puedo llevar una doble vida y residir seis meses con uno y seis meses con el otro (tampoco lo veo muy factible). Eso ya sería de una femme mucho más que fatale , fatal de la cabeza.

Como podéis comprobar, el desvarío que tengo hace que esté perdiendo el norte por momentos.

Puedo hacer una mesa redonda, presentarlos y decirles que no me puedo decidir y que decidan ellos por mí, a lo duelo de la Edad Media.

¿Eso sería muy fuerte, verdad? Y creo que James no lo podría soportar y tiraría la toalla, con la consiguiente depresión postcasi matrimonio por segunda vez, lo que lo convertiría en carne de suicidio esta vez sin retorno, no puedo hacerlo.

Aunque bueno, es muy cachondo y quizás se venga arriba y se ponga gallito luchando por su dama…

¡¡Ay!! Me imagino cualquier posible desenlace y mi mente sigue pensando lo mismo, me quiero quedar con los dos.

También me puedo casar con James y tener a Isaac de amante…

, pero ¿cómo lo manejaría? Me sentiría fatal cada vez que viese a Isaac y estaría engañando al supuesto padre de mi hijo.

No me gusta esta opción, creo en la fidelidad (dentro del matrimonio), y siempre he sido muy crítica con esas parejas en las que uno de sus miembros le ponía los cuernos al otro descaradamente y de cara a la galería nada pasaba.

Alguien sale siempre mal parado, es muy triste.

Me estoy dando cuenta de que, tras trazar un plan imposible de conseguir, la que termina mal parada, pese a conseguir su objetivo, voy a ser yo (me estoy viniendo a arriba y todavía no tengo el test positivo.

Hasta que el bebé tenga casi tres meses todavía es de riesgo, por lo que a lo mejor la lío y luego no hay baby ).

¿Debería esperar? El niño, de haberlo, saldrá estresado seguro.

¿Y si me quedo sola con mi retoño y abandono a ambos?

Es tentador, teniendo en cuenta lo fría que he sido siempre y que, en realidad, esa era la idea inicial, pero, entre nosotras, ahora que he vuelto a sentir mariposas, y encima por dos de los amores de mi vida, creo que no puedo volver a mi penosa vida de mujer de negocios independiente, ¿no?

Ojo, que lo del baby todavía está por confirmar, pero el lío bígamo, ¿cómo lo resuelvo?

Ya me he informado y está considerado delito en este país y, conociendo a los vecinos cotillas (siempre lo son), me veo en la cárcel a los pocos meses de instalar mi harén, en caso de que este trío de locos así lo decidiese.

Me acabo de meter en un jardín que ya veremos si soy capaz de salir de él, o me quedo atrapada entre rosas venenosas, plantas carnívoras y arenas movedizas.

Cuando se lo cuente a mis amigas, literalmente me matan, me van a poner de vuelta y media, porque cuando ya lo tenía todo, voy, y la vuelvo a liar.

Por no decir que si voy a ver a mi terapeuta, mínimo me aconsejará medicación, porque no creo que tal disparate se piense que haya podido ocurrir en la vida real, (y sobre todo, que una chica cabal y profesional como yo, haya tenido semejante idea).

Va a pensar que me he ido a algún país exótico y me he hecho un viaje de ayahuasca y alucino.

¿Y si lo echo a suertes?, el destino me está poniendo en aprietos, no sé si tirar una moneda al aire me vaya a salvar ahora mismo.

Me estalla la cabeza. Esto es insuperable e insoportable. ¿Alguna idea inteligente que no me prive de libertad o me arruine para siempre?